domingo 28 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

¿De qué lado están?

¿Será que los partidos políticos, los empresarios, las organizaciones sociales, el establecimiento judicial y las fuerzas vivas de la región están de acuerdo con el desfalco generalizado de los recursos públicos?
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Columna de
Marc Eichmann

Pocas personas están dispuestas a sacrificar su tranquilidad diaria por causas ajenas que hagan de Colombia un mejor país. Muchos asienten con un movimiento de la cabeza, otros musitan su indignación, pero siempre lo hacen sin visibilizarse, manteniendo ese velo de compromiso por debajo del radar. Y es que comprometerse con una causa en Colombia no es común porque muchas veces no es negocio. Enfrentarse a clanes poderosos, independientemente de la causa, genera enemigos, no ciertamente amigables.

Desde ese punto de vista hay que enaltecer la postura de Vanguardia, que como diario de la región siempre ha denunciado el ataque a las instituciones por parte de las mafias de toda naturaleza, al punto que sus posturas le han costado hasta atentados contra sus instalaciones como el 17 de octubre de 1989.

Desgraciadamente las actitudes responsables de los diarios frecuentemente no son correspondidas por los demás grupos de interés. Como ejemplo, la valiente denuncia del nombramiento del contralor departamental de Santander, claramente expuesta a conflictos de interés que necesariamente terminarán en el desfalco de los recursos públicos, no es firmemente respaldada por las instancias políticas, empresariales y sociales a nivel departamental y nacional.

Por esta razón cabe la pregunta: ¿De qué lado está la sociedad? ¿De qué lado están los santandereanos? El caso del nombramiento del contralor es tan evidente que ante él no deberían caber apoyos tibios ni posturas intermedias. ¿Será que los partidos políticos, los empresarios, las organizaciones sociales, el establecimiento judicial y las fuerzas vivas de la región están de acuerdo con el desfalco generalizado de los recursos públicos?

Tenemos que estar convencidos de que no es así, que la indignación con esta situación es generalizada. Sin embargo, aquí no hay cabida para posturas tibias. El respaldo debe ser proactivo y público si se quiere que las denuncias valientes de Vanguardia y su directora Diana Giraldo tengan un efecto positivo en la región. Si por falta de ese compromiso no se le pone el pecho a la corrupción en Santander, cada santandereano que se quede callado será cómplice silencioso.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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