sábado 21 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

El deber del columnista

Un columnista no puede utilizar su opinión en un medio para posicionar posturas que le permitan enriquecerse o sacar provecho personal.
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Columna de
Marc Eichmann

Mucho se menciona sobre los deberes de los medios informativos con respecto a su independencia, apego a la verdad y la moral que deben mantener a toda prueba. Los medios, dada la importancia de su credibilidad para mantenerse vigentes, hacen una muy buena labor en asumir posturas éticas y respetar sus decálogos de comportamiento.

Otra situación es la de los columnistas, quienes, a pesar de publicar en los medios mencionados anteriormente, no están expuestos al castigo de la opinión como los medios porque ponen poco en el asador. En otras palabras, un columnista que no aplica principios éticos en sus escritos puede perder audiencia, pero esto no le golpea económicamente como a los medios informativos.

Esta realidad no implica que los columnistas no deben apegarse a comportamientos éticos y, por lo tanto, un medio de comunicación debe retirar la opinión de aquellos que considera caen en actuaciones temerarias.

El primer comportamiento censurable equivale a utilizar el erario a favor propio o de terceros. Un columnista no puede utilizar su opinión en un medio para posicionar posturas que le permitan enriquecerse o sacar provecho personal. En el caso en que su opinión sincera coincida con intereses propios, es su obligación dejar claro su conflicto de intereses en el mismo escrito en el que manifiesta su posición.

Segundo, un columnista no puede expresar opiniones que no estén sustentadas en un mínimo de trabajo investigativo que le dé un soporte para opinar. La opinión en un medio informativo es ante todo una responsabilidad en la que no se puede influenciar al público sin garantizar que existen los fundamentos necesarios. El opinador puede estar errado, pero si está equivocado, tiene que estarlo de buena fe y con la responsabilidad de haber estudiado para tomar una posición.

La tercera responsabilidad de un opinador está en que, así su opinión sea propia, debe reconocer que el medio pone a disposición una audiencia que le es prestada. Por eso un opinador debe demostrar respeto por el medio que lo acoge ya que, quiéralo o no, el medio es quien decide si le da un espacio.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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