sábado 30 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

El paro que se marchitará

La marcha es como el berrido de un niño, que se queja que le duele, pero no sabe qué le duele.
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Columna de
Marc Eichmann

El paro es un cáncer para la comunidad. A pesar de la apología de periodistas y figuras políticas sobre la importancia de ejercer el derecho a la protesta, las cifras demuestran que la respuesta de los colombianos es tímida, muy tímida. Se estima que, a nivel país, a tope, salieron a las calles 250 mil personas, aproximadamente una por cada 40 que votaron libremente por la elección del gobierno actual. La participación en la marcha de 2008 de Un Millón de Voces contra las Farc se estimó en seis millones de personas, es decir, 24 veces más manifestantes que en la marcha del 21 de noviembre.

Tal vez el problema de los manifestantes es que no saben a ciencia cierta por qué salen a la calle. Los entrevistados por unos medios que magnificaron el evento se quejan por la falta de empleo, los falsos positivos, una reforma laboral inexistente, el asesinato de líderes sociales y la corrupción. Sorprende que, en una manifestación que pretende cerrar las brechas sociales se proteste contra una reforma pensional necesaria para dejar de subsidiar en más de $40 billones la pensión de los más ricos del país. La marcha es como el berrido de un niño, que se queja que le duele, pero no sabe qué le duele.

Los líderes de la marcha y quienes quieren sacarle provecho oportunista, entre los cuales están no pocos periodistas y políticos, se esforzaron en darle el tinte de protesta contra el gobierno. Nada más equivocado. Los falsos positivos, la corrupción, la mermelada podrán existir, pero fueron sellos de gobiernos anteriores. La administración actual no ha logrado bajar el desempleo, pero hace todos los esfuerzos para hacerlo impulsando el crecimiento económico hasta con medidas impopulares como la ley de financiamiento. Hay algunos que se esfuerzan por crear una realidad paralela, onírica, y se inventan una enfermedad inexistente.

Queda por resaltar de esta jornada que las instituciones funcionaron. Los policías que contuvieron a los violentos, verdaderos héroes que defendieron nuestro patrimonio, deben recibir un respaldo total de la comunidad.

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