domingo 01 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Marc Eichmann

Este espacio no es mío

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Columna de
Marc Eichmann

En un equipo de fútbol o de baloncesto los jugadores juegan para el equipo. Puede que piensen distinto, puede que tengan diferentes estilos de juego y que sean de diferentes nacionalidades. Sin embargo, para permanecer en el equipo solo hay que jugar bien y mantener ciertos estándares de comportamiento.

Los columnistas estamos en la misma situación, el espacio que nos brinda un medio es un beneficio y una responsabilidad que recibimos, un regalo que nos permite expresarnos de manera libre e independiente y que la audiencia del medio nos oiga.

Como en todo, la libertad viene con la responsabilidad. El espacio que nos extiende el medio no puede servir para lucrarse ni para beneficiar candidatos políticos. No puede servir para difamar sobre terceros porque tienen una ideología diferente, ni vengarse de sus enemigos. Las columnas de opinión tienen que regirse por cierto estándar de calidad y por criterios éticos.

En ninguna circunstancia quiere decir esto que los columnistas no pueden tener su propia opinión sobre el acontecer nacional, ni su ideología, las cuales son respetadas por el medio al no censurar las columnas. Lo que quiere decir es que expresar sus opiniones requiere de ser honesto y ceñirse a los hechos, no difamar o manipular la realidad para obtener objetivos propios.

En este medio, hace unos años, un columnista que después gerenció la campaña política de un candidato presidencial generó una discusión muy interesante. El columnista de entonces utilizaba el espacio de opinión brindado por el medio para instar a constructores de Bucaramanga a hacerle favores, a cambio de no publicar supuestos inconvenientes que tenían sus obras. Su afán y su columna en el periódico tenían una finalidad financiera y no un propósito de opinión.

Cuando la junta directiva del periódico decidió cancelarle el privilegio de tener una columna, el implicado salió a llorar en distintos medios sobre una supuesta censura a la libertad de prensa, en una actitud que solo demostró su torcido actuar.

De tiempo en tiempo las directivas de los medios se enfrentan al mismo dilema. El comportamiento, ya sea de los columnistas o de los caricaturistas empieza a reñir con la moral, ya sea por plagio o por favorecer campañas políticas sin apego a la verdad. Si un jugador de futbol vende partidos o utiliza su posición en el equipo para favorecerse personalmente debe salir de él.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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