domingo 25 de julio de 2021 - 12:00 AM

Hackers colombianos y globales

A diferencia del caso colombiano, los culpables del secuestro de los sistemas de las empresas no se han podido identificar. Sin embargo, en el país del norte, si se identificaran responderían ante la ley.
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Columna de
Marc Eichmann

Hace tres semanas, un ataque de ransomware (una especie de virus que bloquea el acceso a los computadores hasta que se paga una recompensa) a Kaseya, una compañía de software global poco conocida se convirtió en una epidemia estilo coronavirus. Los hackers se apoderaron de las computadoras de 1.500 empresas, incluida una importante cadena de supermercados sueca. La semana pasada, como en la peor de las pesadillas, el grupo detrás del hackeo desapareció de internet, dejando a las víctimas sin forma de pagar y liberar sus sistemas.

El caso del secuestro de los sistemas, que tiene en vilo a múltiples naciones, dado el impacto en las empresas de los países, y que llegó a su cúspide cuando Estados Unidos perdió control de uno de sus principales poliductos por una intervención parecida, difiere sensiblemente de la realidad de casos similares ocurridos en Colombia.

La primera diferencia es que, independientemente de que desaparecieron, los hackers informáticos globales no son hackers inofensivos estilo Montealegre. Estos hackers producen daños significativos en el funcionamiento de las empresas y tienen como objetivo recoger grandes sumas de dinero como recompensa por liberar los sistemas, a diferencia de los del exfiscal que fueron utilizados por terceros para hacer daño político.

Segundo, a diferencia del caso colombiano, los culpables del secuestro de los sistemas de las empresas no se han podido identificar. Sin embargo, en el país del norte, si se identificaran responderían ante la ley, con penas privativas de la libertad de largo plazo. El caso colombiano es distinto, porque a pesar de que se identificó el hacker, así como los responsables de la abducción de miles de personas, los reales generadores de los daños terminaron juzgados sin pagar pena alguna.

Parece, como lo afirman miles de personas, que los sistemas informáticos en otros países son más importantes que las personas en Colombia. Si no preguntémosles a Human Rights Watch y a la Comisión Internacional de Derechos Humanos si las víctimas colombianas de secuestro tuvieron acceso a la reparación de parte de aquellos que hackearon a sus familias. Quedamos pendientes de su pronunciamiento.

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