domingo 31 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Infiltración foránea

Los gigantes de las redes sociales no son espectadores inocentes en los dilemas que presenta la influencia política indebida.
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Columna de
Marc Eichmann

Hace unos años, la injerencia de Rusia en la elección de Donald Trump estremeció a Estados Unidos. De acuerdo con Robert Mueller, el encargado de la investigación y ex director del FBI, Rusia interfirió en la elección por medio de una estrategia de redes sociales que consistió en desprestigiar a su contendora a la presidencia, Hillary Clinton. Nada terminó siendo probado o sancionado. Por su lado Boris Johnson, el premier británico fue acusado de encubrir un informe que examinaba la infiltración rusa en la política inglesa, a finales de 2019. De nuevo las redes sociales fueron protagonistas.

Estos casos, que ocurren en la cúspide del poder mundial, resaltan la importancia de defender a los países contra amenazas más peligrosas que una invasión militar o el robo de tecnología, las de la influencia política que ejercen los regímenes poco democráticos.

Los gigantes de las redes sociales no son espectadores inocentes en los dilemas que presenta la influencia política indebida. Se presentan legalmente como repositorios y canales de información que no responden por el contenido de las publicaciones, pero está claro que con sus herramientas analíticas conocen exactamente lo que ocurre en sus plataformas. Recientemente Twitter decidió opinar sobre los tweets del presidente de Estados Unidos, tomando partido en las disputas políticas de su país. Probablemente este paso hará que el gigante termine asumiendo responsabilidad por no controlar el contenido de todos los mensajes que circulan en su red.

Si en países con estructuras sofisticadas con el Reino Unido y los Estados Unidos ocurren estos fenómenos, sería errado pensar que, en países con menor institucionalidad como Colombia, estamos cubiertos contra estos riesgos. De hecho, un artículo del diario El Mundo informó cómo se presentaron manipulaciones desde Venezuela y Rusia en medio de las marchas del año pasado que terminaron en violencia. De los 182 usuarios que exaltaron la violencia con 250.000 mensajes en redes sociales durante las manifestaciones, 128 estaban ubicados en Venezuela.

Las consecuencias de esta intervención son tan aterradoras, que bien valdría la pena que Colombia tenga una estrategia para protegerse.

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