domingo 11 de febrero de 2024 - 12:05 AM

La institucionalidad: garantía contra los abusos

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Los defensores de la democracia por defecto son las fuerzas armadas, el poder judicial y la prensa. Ellos, en un régimen presidencial como el colombiano donde el ejecutivo tiene un exceso de poder, son quienes informan y actúan cuando se incumple la ley.

Las fuerzas armadas y la policía hoy están bajo el yugo del gobierno central, que reemplazó toda su cúpula y, solo los magistrados, la fiscalía y los jueces, además de la prensa, se conviertan en obstáculos para el poder ilimitado de Gustavo Petro.

El florero de Llorente que disparó la locura actual es el nombramiento del fiscal general. Es vital para el presidente, dado los múltiples procesos contra miembros de su familia y funcionarios del gobierno, que la Corte Suprema le nombre rápidamente un fiscal de bolsillo. Por eso ha inventado la fábula de la ruptura institucional, como si el problema fuera quienes hacen respetar las leyes y no de quienes las rompen.

No hay la menor duda de que las manifestaciones del 8 de febrero fueron promovidas por el gobierno. Participó en ellas la beneficiaria del puesto sastre en la SIC, Cielo Rusinque Urrego, la ministra de trabajo se reunió con Fecode, los testaferros organizadores de la marcha, y el cerco violento contra el Palacio de Justicia fue dirigido por un ex integrante del M19 al que perteneció Gustavo Petro. El presidente sabía que mensaje quería enviar a la Corte.

Sobre el día del periodista, Gonzalo Guillén declaró en un trino con respecto a la prensa, a quien el gobierno ha insultado de manera repetitiva, lo siguiente: ”No pertenezco a los periodistas que festejan el deplorable día del periodistas (sic) entre los que hay más lagartos, sapos y traficantes de estiércol que cualquier otra cosa”. Estas palabras reflejan la postura de los auspiciadores del gobierno, donde quienes piensan distinto son perseguidos desde la institucionalidad.

La ciudadanía no puede ser pasiva ente esta situación. Decía Martin Niemoller, el pastor luterano: “primero vinieron por los socialistas y yo no dije nada porque yo no era socialista, luego vinieron por los sindicalistas y yo no dije nada porque no era sindicalista, luego vinieron por los judíos y yo no dije nada porque no era judío y, luego vinieron por mí y no quedó nadie para hablar por mí”. Que desconsuelo que hoy ese lema aplique en Colombia.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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