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Marc Eichmann
Sábado 20 de enero de 2024 - 12:00 PM

Lo que dice la calificación de Colombia

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El cambio de perspectiva estable a negativa de Standard & Poor’s en la calificación de Colombia era previsible. La calificación de Colombia está hoy en BB+, un rango por debajo del grado de inversión, donde las tasas de interés que paga la nación son bastante menos atractivas.

Según la calificadora, a pesar de la rápida recuperación económica de la recesión provocada por la pandemia, administrada por el gobierno Duque, la inversión privada sigue siendo moderada bajo el gobierno Petro, lo que limita las perspectivas económicas a largo plazo de Colombia. La afectación de la inversión se debe, según ella, al deterioro de la confianza inversionista que pone en riesgo que Colombia vuelva a crecimientos futuros del PIB del orden del 3 %.

Antes de que reaccionen las redes sociales, hay que dejar claro que la calificadora es un ente independiente, no manipulable políticamente y sin agenda electoral. Refleja en sus acciones una opinión objetiva que busca predecir las posibilidades de que el gobierno no pueda atender sus obligaciones.

Desde que el gobierno Petro llegó a la presidencia las tasas en dólares de los bonos colombianos han crecido 1 %, lo cual le cuesta al país alrededor de 10 billones de pesos al año. Las medidas por medio de las cuales se incrementaron los impuestos en vez de controlar el gasto llevan a que el sector privado nacional e internacional prefiera invertir en otras latitudes.

No hay que dejarse llevar a cuentos, las consecuencias para los colombianos de esta situación no son menores, no por la acción de la calificadora sino por los riesgos que identifica. O el gobierno actual deja de gastar excesivamente para hacerse reelegir, o la factura la pagaremos todos con menor empleo, menores ingresos y más pobreza. Argentina bajo los Kirchner y Venezuela bajo Maduro son claros ejemplos de esa dinámica, en la cual lo público coarta la iniciativa privada, no solo de las grandes empresas sino también de los pequeños empresarios.

El control del gasto no está en las pequeñas cosas como los viajes del presidente, la maquilladora de su esposa o el helicóptero de la vicepresidente. Está en la aprobación de reformas que como la de la salud no estima el incremento en el gasto, y en los 20 billones de subsidios que repartirá el Pacto Histórico. Es allí donde, por el bien de todos, los colombianos debemos reaccionar desde las urnas.

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