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Marc Eichmann
Sábado 17 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Los gobiernos definen que país tenemos

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Cuando se trata de mercados, el comportamiento y las características de los participantes están regidos por su regulación. Así como las reglas del baloncesto favorecen a los jugadores altos y las del futbol americano a los ágiles y fornidos, el estado regulador define, con intención o por defecto, que tipo de inversionistas y empresas priman en los diferentes sectores de la economía.

Las definiciones del regulador son las hacen de nuestro país quienes somos. Por ejemplo la limitación de los agricultores de explotar grandes extensiones de tierra en nuestro país hace que de las 114 millones de hectáreas y las 26 millones que habilitadas para la producción agropecuaria, solo 6,3 millones o el 24,2 % son productivas. A diferencia de la colombiana, la regulación agropecuaria de Perú y Chile permite los latifundios y facilita la cadena productiva y exportación de frutas y verduras que, en el caso de Chile, ha sido capaz de integrarse verticalmente y producir excelentes vinos.

Colombia por su lado reguló un ecosistema mejor para desarrollar su sector de finca raíz, mejor que los de la mayoría de Latinoamérica. Con el UPAC y la creación de un sistema financiero sólido para atender las demandas del sector construcción, y de la mano de la constitución de la Titularizadora Colombiana, el Estado le dio desde la regulación los créditos de largo plazo para que los colombianos accedan a vivienda en prácticamente todos los estratos sociales.

Las industrias manufactureras que surgieron en Argentina, Brasil y México no pegaron en Colombia, que se decidió por cerrar sus mercados al mundo con regulación proteccionista. El sector eléctrico local solo se desarrolló en el momento en que el país se abrió a la inversión extranjera, porque la regulación no permitía la participación de capitales extranjeros.

Un caso colombiano muy especial es la regulación del sector de telecomunicaciones. Colombia está entre el 5% de los países que tiene las tarifas más económicas de banda ancha del mundo, empujado por reguladores que favorecieron la competencia, llámese portabilidad o WOM, al punto de que la mayoría de las empresas del sector pierden plata. Sin embargo, el gran acierto de bajar el precio del servicio, se ha vuelto en contra del sector, donde la inversión cada vez caerá más por falta de rentabilidad. Es hora de un cambio de cuarto regulatorio, en donde el exceso de competencia no se muerda la cola.

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