domingo 12 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Millonario colombiano

Lo que de una vez por todas necesitamos tener claro es que para darle a todos los colombianos una mejor vida y en especial a aquellos que tienen menos ingresos, debemos acoger a los emprendedores y los empresarios para que se queden el país.
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Columna de
Marc Eichmann

Hoy David Vélez, fundador de NuBank, es el colombiano más adinerado del planeta. Su banco por internet no tiene sucursales y su fortuna no proviene de negocios con el Estado, como las privatizaciones de bancos oficiales. No fue profeta en su país, estudió en la Universidad de Stanford y arrancó su banco en Brasil.

Su fortuna recientemente superó la de Luis Carlos Sarmiento con una oferta pública de acciones en la bolsa de Nueva York. Previamente su iniciativa había sido soportada por el multimillonario estadounidense Warren Buffet. Su fortuna es de alrededor de USD 11,000 millones, algo cercano a 40 billones de pesos, equivalente a 25 años de presupuesto del departamento de Santander.

Su historia no es común para un colombiano. Solo con la ‘berraquera’ de la cual nos vanagloriamos no se logra este tipo de éxito. Muchos obstáculos se interpondrían para lograr este: las leyes emitidas por el congreso difícilmente permitirían un cambio de control tan impactante en el sector bancario. La inversión no llegaría al país con la inestabilidad tributaria, y la discrecionalidad de una justicia que sirve los intereses de los dominantes de paso.

Sin embargo, el obstáculo más difícil para soportar la generación de valor en nuestro país es nuestra visión del mundo. Más de uno en nuestro país ve en las personas exitosas que generan empleo y crean valor como malhechores que hacen su fortuna a costa del pueblo. Algunos políticos cuya visión está lejos de construir y prefieren destruir, expropiar y chantarle los males a quienes han logrado amasar una fortuna para hacerse elegir por medio del odio que no construye y no por medio de las propuestas,

Lo que de una vez por todas necesitamos tener claro es que para darle a todos los colombianos una mejor vida y en especial a aquellos que tienen menos ingresos, debemos acoger a los emprendedores y los empresarios para que se queden el país y generen empleos. Con el odio apoyamos a aquellos que desde su ceguera política han logrado que, por falta de oportunidades, nuestros jóvenes quieran emigrar a lograr sus sueños en otras tierras.

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