domingo 18 de abril de 2021 - 12:00 AM

Percepciones populares sin salida fácil

Independientemente de la inclinación ideológica, su filiación o su ascendencia, la gente, ilustrada y menos ilustrada, según el informe, ve en los políticos un grupo dedicado no al servicio público sino poniendo lo público a su servicio
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Columna de
Marc Eichmann

Desde que Karl Marx publicó sus teorías en el libro El Capital, la lucha de clases se ha abordado como el conflicto entre diferentes grupos sociales segmentados por su poder adquisitivo. El discurso de que el rico explota al pobre y por eso es rico, ha cuajado, justificadamente, en la mente de aquellos que menos tienen. En países con alto índice de desigualdad GINI, como Colombia, la tesis toma más fuerza popular, haciendo real el riesgo de que emerjan conflictos que perjudicarían potencialmente a todo el mundo.

Sin embargo, de acuerdo con lo encontrado por el Edelman Trust Barometer de 2020 (www.edelman.lat/sites/g/files/aatuss296/files/2020-03/Trust%20Colombia%20Web.pdf), el dilema puede ser distinto. Este estudio que mide la confianza que tiene la gente a nivel mundial en sus instituciones, da como resultado que el nivel de confianza en Colombia es alto para los empresarios y las ONG, y bajo para los medios y el gobierno.

En el caso de los medios, la justificación puede estar en que por el solo hecho de emitir sus opiniones, los medios están tomando partido por posiciones que casi siempre pisan callos en medio de la polarización. Paralelamente, no ayuda el que muchos medios estén en manos de grupos económicos, lo cual, no es así, para medios como Vanguardia.

El resultado más diciente de la encuesta tiene que ver con la clase política colombiana. Solo hay mayor desconfianza en ella en España y en Suráfrica. En la nueva visión de la lucha de clases ¿no será que la clase política califica tan bajo porque existe la visión de que comen del trabajo del otro, del empresario y del empleado, formal e informal?

Independientemente de la inclinación ideológica, su filiación o su ascendencia, la gente, ilustrada y menos ilustrada, según el informe, ve en los políticos un grupo dedicado no al servicio público sino poniendo lo público a su servicio. Desgraciadamente, no hay salida fácil a este dilema. Sin embargo, sin una justicia funcional, que impida los abusos a lo público, no hay salida alguna.

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