domingo 19 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

¡Qué los ingenieros se tomen la justicia!

... en aspectos tan importantes como hacer cumplir un contrato somos de los peores del mundo, estando en el puesto 177 de 190.
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Columna de
Marc Eichmann

Mucho se bromea sobre los economistas, sobre todo sobre su capacidad de predecir variables que impactan la economía como la tasa de cambio. Algunos llegan hasta a decir que la principal labor de los economistas no es predecir sino explicar porque se desviaron en sus predicciones.

La verdad es que los economistas no la tienen fácil. Las variables que impactan el desarrollo económico de un país son medianamente predecibles cuando se trata del funcionamiento del aparato productivo. Sin embargo, muchas de estas, de índice político, impactan significativamente el desarrollo económico, en especial la confianza inversionista local, que es de donde provienen la mayor cantidad de fondos para la economía.

Colombia es un caso especial en este sentido. Según el estudio Doing Business del Banco Mundial, en Colombia es fácil conseguir un crédito y se protegen bien los intereses de los accionistas minoritarios, pero en aspectos tan importantes como hacer cumplir un contrato somos de los peores del mundo, estando en el puesto 177 de 190. También estamos muy mal calificados en la facilidad de pagar impuestos (puesto 148 entre 190 países).

La atribución de mejorar estos dos factores no es del sector privado sino del Estado, en sus ramas legislativa, ejecutiva y judicial. La administración de la justicia, que históricamente ha sido manejada por los abogados desde su visión legal, necesita urgentemente incorporar conceptos de los ingenieros de sistemas, los ingenieros industriales y los administradores de profesión, para optimizar sus procesos y poder con el presupuesto actual, responder a los requerimientos de quienes pagan impuestos.

Desde el ejecutivo, lograr que este cambio se emprenda no es cosa fácil. Con el argumento de la separación de poderes, el poder judicial, controlado por la visión del mundo de los abogados, no da cabida para reformas que tengan otra orientación. ¿Se imaginan ustedes unos administradores y unos ingenieros de sistemas dictaminando como deben ser los procesos de la justicia, lejos de inmiscuirse en la jurisprudencia? Seguro la justicia funcionaría mucho mejor, a pesar de que no por eso deja de ser una fantasía.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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