sábado 16 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Quietos con las finanzas públicas

es inconveniente que en aspectos técnicos como la Ley de Financiamiento se permita que el Congreso introduzca modificaciones con el fin de presionar favores
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Columna de
Marc Eichmann

Para aquellos que trabajan corrientemente con los programas de Microsoft Office el título del proyecto de Ley presentado para darle vida a la Ley de financiamiento es evidente: Control C Control V, es decir copie y pegue exactamente lo que se presentó originalmente y fue aprobado por el Congreso. Sin embargo, a raíz de los inconvenientes en el trámite de ley, de orden procedimental y no de fondo, la honorable Corte Constitucional decidió devolverla para trámite.

El Gobierno, quien no es responsable de los trámites del Ejecutivo, decidió entonces presentar exactamente el mismo texto ya aprobado en su fondo. Se puede inferir de tal comportamiento que, ante la posibilidad de que los miembros del Congreso cambien el texto aprobado en su fondo, el Gobierno prefirió no modificar el texto, ni siquiera en los detalles menores que pudieran ser objeto de mejora.

Desgraciadamente, ya los partidos políticos han utilizado esta oportunidad para sugerir que el texto y el fondo de la reforma tributaria se modifique. Un artículo por aquí, un artículo por allá, una iniciativa por la izquierda y una por la derecha tienen el gran riesgo de descuadrar el marco fiscal para un gobierno que ha hecho un esfuerzo especial en lograr una menor ejecución fiscal para mantener la salud de las finanzas públicas.

Las intenciones de algunos congresistas son aparentes en las últimas movidas del Congreso. La moción de censura que tumbó al ministro Botero, si bien pudo tener justificaciones para ciertos sectores, tuvo un trasfondo político importante con visos de advertencia del Legislativo al Ejecutivo. Consideran algunos analistas que esta presión tiene que ver con prácticas utilizadas por administraciones anteriores con respecto a la participación en la definición de la contratación del ejecutivo y el nombramiento en puestos públicos, comúnmente denominados como mermelada.

Independientemente de la corriente política a la que se pertenezca, es inconveniente que en aspectos técnicos como la Ley de Financiamiento, que deben tener una coherencia integral en su texto, se permita que el Congreso introduzca modificaciones de forma y de fondo con el fin de presionar estos favores.

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