domingo 01 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Redes peligrosas

El riesgo más grande sin embargo es que, si quienes manejan los algoritmos deciden impulsar una causa, solo tienen que modificarlos ligeramente para que el común de la gente cambie de opinión
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Columna de
Marc Eichmann

Las redes sociales tienen un efecto importante. La exposición a ellas no solo está impactando la manera como nos estamos comunicando sino también el modo en que pensamos.

Un colombiano promedio gasta 2 horas y 36 minutos al día en redes sociales. Si a las 24 horas del día le descontamos 8 horas en que duerme y 2 horas en que se alimenta, pasa la sexta parte de su tiempo disponible en ellas. Por otro lado, si trabaja 8 horas sin participar en las redes, pasa casi el 40% de su tiempo disponible en ellas.

El problema es que este es un promedio. Así como algunos pasan el 20% de su tiempo disponible en redes hay otros que pasan el 60%. Es decir, para algunos, hoy su principal fuente de información son las redes, por encima de los medios de comunicación tradicionales como los periódicos o la televisión y por encima de las conversaciones con familiares y amigos.

Se dice que de tanto ir el agua al cántaro este se rompe. Y es normal que de tanto recibir información de las redes sociales la manera de pensar de las personas cambia. La información de las redes está moldeando el cerebro de muchos, de maneras impensables.

Un reciente estudio del Wall Street Journal sobre el algoritmo de la plataforma de video Tik Tok es un claro ejemplo del efecto de las redes. Tik Tok, mediante el análisis de los tiempos que cada persona pasa viendo en los videos, decide qué videos envía posteriormente, profundizando la exposición de las personas a los temas que le parecen interesantes.

Desde un punto de vista de negocios de la plataforma tiene todo el sentido, sin embargo, para la sociedad, el hecho de que los individuos se vean expuestos cada vez más a sus intereses particulares genera polarización. El que ve videos de toreo se interesa cada vez más por el toreo, mientras el que ve videos de protección animal está cada vez más radicalizado contra el toreo.

El riesgo más grande sin embargo es que, si quienes manejan los algoritmos deciden impulsar una causa, solo tienen que modificarlos ligeramente para que el común de la gente cambie de opinión.

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