domingo 25 de abril de 2021 - 12:00 AM

Región acorralada

Tal vez a la región le iría mejor si los poderosos se dedicaran a los loables ideales que proclaman y actuarán éticamente y lejos de pugnas personales. Tampoco haría daño que la justicia no fuera ciega.
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Columna de
Marc Eichmann

Hemos dejado de halar la carreta en la misma dirección en Latinoamérica. Algunos políticos alardean de que la tiran hacia el desarrollo empresarial y otros vitorean que la empujan para disminuir la desigualdad. Sin embargo, cuando de poder se trata, las pugnas que este genera terminan pesando más que tan loables ideales.

Un buen termómetro de la batalla por el poder es el proceso que se le sigue a los expresidentes. En Colombia, Ernesto Samper fue absuelto a pesar de los vínculos de su campaña con el narcotráfico. La justicia tampoco ha impulsado proceso judicial por la financiación de Odebrecht de la campaña de Juan Manuel Santos. El caso Uribe es caso aparte. Sus detractores aseguran que la justicia cojea en manos de la fiscalía mientras que sus defensores acusan a la Corte Suprema de estar parcializada.

En Brasil, la anulación de las condenas de Lula da Silva, confirmada por la Corte Suprema mina la credibilidad de los tribunales. En México, frente a las evidencias que relacionan a Enrique Peña Nieto con diferentes delitos, el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso una polémica consulta popular, para que los ciudadanos decidan si se debe juzgar a cinco expresidentes.

Mientras, en Argentina, las autoridades judiciales investigan el enriquecimiento de los Kirchner durante sus 12 años en el poder. Sin embargo, las causas vinculadas a los altos cargos políticos toman brío o se ralentizan según quien está en el poder, lo que aumenta el desprestigio de los jueces.

En Perú el caso es crítico. Alberto Fujimori está preso por corrupción, Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Kuczynsky por vínculos con Odebrecht, un caso que también acorraló a Alan García, que se suicidó cuando iba a ser detenido. Martín Vizcarra está siendo investigado por pagos irregulares. En Ecuador y Bolivia varios expresidentes también están siendo acusados.

Tal vez a la región le iría mejor si los poderosos se dedicaran a los loables ideales que proclaman y actuarán éticamente y lejos de pugnas personales. Tampoco haría daño que la justicia no fuera ciega.

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