sábado 10 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Sensatez

Se pone en duda que el presidente gobierna, que la guerrilla busca adaptarse a la sociedad o que la izquierda busca el bien del pueblo, en el corto plazo.
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Columna de
Marc Eichmann

Mucho se habla de la polarización del país. En redes sociales, en columnas de opinión, en la escogencia de las noticias de Colombia que se publican en medios nacionales e internacionales, aparecen puntos de vista que alegran a algunos e incomodan a otros, sin que exista punto de opinión que deje una mayoría significativa conforme.

Los temas controvertidos siempre pasan por juicios de valor que no se apegan a posiciones que históricamente se han considerado válidas. Se pone en duda que el presidente gobierna, que la guerrilla busca adaptarse a la sociedad o que la izquierda busca el bien del pueblo, en el corto plazo. Ya los altercados no tienen fundamento científico, algunos comentaristas hasta le echan la culpa del desempleo hasta a Júpiter.

En el fondo lo que hay es una falta de dirección, un pueblo que en su ignorancia no sabe para donde halar, un acuerdo sobre lo fundamental, sobre qué funciona, que por favor no sea político. Tenemos que saber que crear valor es válido, que la eficiencia es buena de por sí, que oír las necesidades del pueblo es importante, pero que les corresponde a los entendedores, y no a los opinadores ni los políticos, definir cómo se pueden lograr.

No se puede esperar de los desentendidos que opinen sobre política monetaria, sobre cómo combatir el empleo, sobre cómo se debe optimizar la relación del Estado con el sector privado. Debemos dejar de escuchar a los Petros, a los Macías y a muchos políticos locales, y empezar a oír a los académicos, al Ministro de Hacienda y a los directores del Banco de la República. Independientemente de su popularidad y de cuánta afinidad podemos sentir por ellos, pocos políticos son expertos en definir caminos que nos beneficien, y pocos son capaces de anteponer los beneficios públicos a sus intereses propios.

Por eso de pronto no debemos hablar de polarización sino de cordura, saber que el padre y no el hijo, en una familia define saber que lo básico sigue siendo básico. El resto no ayuda.

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