domingo 22 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Sensibles a la digitalización

La digitalización está bien siempre que mejore la vida de las personas, no cuando las incomunica del mundo.
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Columna de
Marc Eichmann

En una conversación reciente, una persona con sus años me contaba sobre sus añoranzas con respecto al dinero en efectivo. En su época, me decía, al salir de casa solo revisaba tener las llaves, los papeles y suficiente plata para las vueltas que iba a hacer. El mundo era sencillo y el efectivo impartía en la gente ese sentimiento de estar protegido con lo que tenía en el bolsillo.

Con la digitalización, los tiempos han cambiado. Las empresas, con el fin de tener más datos sobre la gente del común y disminuir sus costos se han embarcado en múltiples iniciativas de digitalización que exigen un cambio en el comportamiento de las personas. Estos desarrollos asumen que es fácil entrar al mundo digital, pagar en Internet, hacer transferencias bancarias, comprar en línea y hasta pedir citas médicas.

La persona con la cual estaba hablando mi ilustró su karma con un ejemplo: “Fui al banco Caja Social para cancelar mi tarjeta de crédito y me dijeron que el trámite no lo podía realizar en la sucursal, que lo hiciera por la página de Internet o llamara a la línea de atención”, me relató. De estos acontecimientos son víctimas no solo las personas de edad, sino también las personas con menor educación.

La digitalización en el mundo en que estamos está dejando afuera del circuito a muchas personas que no tienen el chip de la nueva revolución digital.

En una breve encuesta me di cuenta de que muchas personas de edad tienen que recurrir a sus hijos para poder pagar un servicio o para hacer una transferencia, que les estamos quitando la dignidad de no depender de nadie.

Facilitaría mucho a estas personas prohibir que los comercios exijan realizar trámites o pagos en línea, que tengan la obligación de recibir dinero en efectivo si el cliente así lo prefiere y que todos los trámites puedan realizarse en persona o con una llamada.

La digitalización está bien siempre que mejore la vida de las personas, no cuando las incomunica del mundo.

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