domingo 06 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Un Ocampo indignado

Bien haría el ministro en reorientar sus críticas y comentarios hacia adentro e influir en los comportamientos de los miembros del Gobierno.
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Columna de
Marc Eichmann

En una declaración realizada esta semana, el ministro de hacienda Ocampo acusa a los empresarios de crear pánico por estar criticando al Gobierno por su política fiscal y monetaria. Según el ministro, el Gobierno no es el responsable de la difícil situación que se refleja en la pérdida de valor de los títulos de deuda colombianos y la depreciación del peso, sino que las condiciones adversas del entorno mundial se ven multiplicadas por la insensata diatriba de sus perseguidores.

La delicada situación colombiana claramente tiene un componente global, pero lo que le ocurre a nuestro país sin duda ha estado impulsado por las manifestaciones y decisiones del Gobierno Petro.

Solo es mencionar el incremento de la deuda externa y de sus intereses que, cuando se denominan en pesos, le han costado al país más de cinco reformas tributarias, impulsadas por las manifestaciones contradictorias del gabinete actual para entender que los críticos no hacen sino emitir una opinión justificada ante el desorden manifiesto.

Pero la pérdida de valor más grande a la que se ha expuesto el país no está vinculada a la deuda externa. El incremento de las tasas de interés ha subido en el último año los rendimientos requeridos de las inversiones, de tal manera que una empresa que vende en Colombia, que ni siquiera está golpeada por la disminución de la actividad económica, ha perdido alrededor del 40% de su valor.

Normal es entonces que el tejido empresarial colombiano manifieste su insatisfacción por el accionar del Gobierno Petro. Bien haría el ministro en reorientar sus críticas y comentarios hacia adentro e influir en los comportamientos de la administración de la que hace parte, para evitar las críticas de las que es objeto.

Como profesor reconocido en la Universidad de Columbia de Nueva York, el ministro debería entender que la situación de las críticas no se soluciona acallándolas, sino corrigiendo el rumbo con posturas sensatas.

No haría mal el ministro de Educación, quién es economista y fue rector de la Universidad de los Andes, en salir de su mutismo y darle una mano en esa tarea.

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