domingo 31 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Velocidad, ¿qué es eso?

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Columna de
Marc Eichmann

Qué bueno sería que desde el Ministerio de Transporte se hiciera un estudio serio para definir de nuevo las velocidades permitidas en nuestras vías.

Con el desarrollo de la ciencia los automotores son cada vez más seguros. Hace treinta años no teníamos ‘airbags’, ni utilizábamos los cinturones de seguridad, no se controlaba la velocidad ni se tomaban pruebas de alcoholemia de los conductores.

Por su lado, las vías tenían muchos más problemas que las actuales, con peraltes invertidos, señalización defectuosa y más curvas que rectas.

Sinceramente, bajo los estándares de hoy, las vías de ayer serían consideradas intransitables.

A pesar de las mejoras significativas en las vías y en los automotores, pareciera que estas no se vieran reflejadas en la reglamentación vial, que insiste en disminuir las velocidades máximas permitidas en el país.

En efecto, la velocidad máxima en muchas vías que hay en el territorio nacional y en las ciudades es hoy francamente ridícula.

Muchos argumentarán que la razón por la cual esto ha venido sucediendo tiene que ver con la seguridad de los pasajeros y conductores.

Sin embargo, la falta de coherencia de los límites impuestos, que varían casi que aleatoriamente en nuestras vías, parece indicar que las autoridades no siguen un concepto claro ni riguroso para definirlos.

Otros más ecológicos incluso argumentan que se han disminuido las velocidades máximas para cuidar el medio ambiente.

En contraposición a esto, varios estudios serios que se utilizan para definir las velocidades máximas en las vías de los países desarrollados indican que el consumo de gasolina por kilómetro es más bajo cuando el velocímetro está entre 90 y 100 kilómetros por hora, condición prácticamente inexistente en la vías nacionales.

La causa más probable por la cual el sistema de limitación de velocidad es inentendible es la desidia de los funcionarios encargados de fijarlo y la naturaleza del control fiscal en el país.

Como funcionario público es muy posible que mi exposición a las “ías” sea menor si soy más estricto con la velocidad, ya que la responsabilidad recae en los conductores.

Qué bueno sería que desde el Ministerio de Transporte se hiciera un estudio serio para definir con criterio las velocidades permitidas en las vías de Colombia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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