domingo 03 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Quebrantamientos al pliego tipo en Santander II

el pliego tipo está en riesgo, pues no se aplica correctamen-te, si no hay competencia no hay valor público.
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En su corta vida, el pliego tipo ha sido maltratado, burlado y manipulado por los funcionarios y asesores encargados de manejar la contratación de una entidad pública, pues se han especializado en aplicar prácticas irregulares para evitar o restringir la pluralidad de oferentes; elemento esencial del pliego tipo.

Para la muestra, varios botones:

Curití, en la licitación LP-002-2019, para la contratación de placas huellas por más de $853 millones, cometieron dos hechos irregulares: para acreditar ciertas calidades del contratista y asignar puntos exigieron dos fotocopias de la cédula o certificado de existencia y representación legal según sea persona natural o jurídica, ¿para qué tanto papel?, ¿un solo certificado no es suficiente para verificar lo exigido?, un requisito curioso, aparentemente inofensivo pero muy engañoso. Además, en la adjudicación no tenían intención de mostrar las propuestas económicas, argumentando que éstas iban a ser publicadas en el portal de contratación pública, dejando la puerta abierta para una posible manipulación de propuestas; afortunadamente, gracias al apoyo de la personería se impidió tal absurdo.

En Páramo, en la licitación LP-006-19 se inventaron experiencia adicional a la exigida en el pliego tipo; como la acreditación de un material específico como piedra labrada, en una contratación de placas huellas por más de $747 millones, afortunadamente gracias a la oportuna intervención del Comité Transparencia por Santander y observaciones de los proponentes, se corrigió ese despropósito.

En San Vicente de Chucurí, en el proceso LP-006-19, para contratar placa huella por más de $1.722 millones se omitió la publicación del desglose del AIU, generando dudas y confusión en los proponentes, pues es un dato importante para aplicar las reglas del juego del proceso de selección.

En los ejemplos mencionados, más de $3.322 millones se adjudicaron con dudas en la evaluación; así haya existido pluralidad de oferentes, estos aspectos irregulares aparentemente irrelevantes e inofensivos, por más pequeños que sean tienen el poder de desviar el resultado de la adjudicación, poniendo en riesgo la libre competencia. Los entes de control deben estar alerta, el pliego tipo está en riesgo, pues no se aplica correctamente, si no hay competencia no hay valor público.

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