jueves 19 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Renacer de Prosantander

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Columna de
Mario Hernández

Como pocos países con un desarrollo similar, Colombia es una nación de regiones que se ha convertido en polo de desarrollo, con estructuras productivas competitivas y mercados locales interesantes. El centralismo del que muchos hablan y pregonan tiene una justificación más política que real, pero esa tendencia de desarrollo regional se debe profundizar mucho más y hacerla más equitativa para expandir los beneficios de la riqueza, de manera que cuatro o cinco departamentos no se queden con el 50% del PIB nacional.

Lo anterior para introducir un tema en el que tengo intereses sentimentales y de ancestros antes que económicos o políticos: mi querida tierra de Santander, en la que un grupo de empresarios están reviviendo la Fundación de Acción Santandereana, Prosantander, “una iniciativa empresarial que busca el desarrollo regional sostenible del departamento y el oriente colombiano”, que sin duda hay que apoyar e impulsar.

Los indicadores económicos y sociales de Santander son para mostrar: hoy es la cuarta economia del país, después de Bogotá, Antioquia y Valle, superando a Cundinamarca y Atlántico, zonas con unos privilegios naturales que no tiene Santander, como el puerto de Barranquilla y su cercanía con la capital del país.

¿Cómo se ha logrado? sin duda que ha sido con el esfuerzo de hombres y mujeres que han tenido ese propósito. La lista de empresarios es amplia, al igual que de dirigentes cívicos y políticos que han depuesto sus intereses particulares en favor de los colectivos.

Los santandereanos nos sentimos orgullosos cuando aparece el listado de los mejores colegios del país y varios de los nuestros están en los primeros lugares, superando a los poderosos de la capital o cuando se habla de los bajos niveles de pobreza e indigencia y la tasa de desempleo, pese al impacto reciente de la migracion venezolana.

En esos términos, cualquier intento de unir esfuerzos para alcanzar mejores niveles es destacado, teniendo en cuenta algunas consideraciones básicas para evitar que nuevamente el proyecto se quede en el camino como ocurrió en el pasado, pese a las buenas intenciones de sus promotores.

Probogotá, la inicitiva más joven, tiene dentro de su inspiración algo que se debe tener en cuenta para hacer de Bogotá un “mejor lugar para vivir, trabajar e invertir”, para lo cual la asociación “identifica, propone y gestiona”.

Un proyecto como este no debe ser excluyente o creer que quienes los impulsan tienen la verdad absoluta, pues hoy el país y el mundo hablan de inclusion y participación, más allá de los meros empresarios. Por eso, la academia y las organizaciones sociales deben ser tenidas en cuenta para sentir que es un verdadero proyecto regional que no tiene como objetivo único ganar plata y hacer negocios.

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