domingo 07 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

El algebra de las pirámides

En el colegio quien no entiende bien los fundamentos de la Aritmética, nunca va a poder dar el paso al Algebra, que es la rama de las Matemáticas que estudia la forma de resolver ecuaciones y problemas con una o muchas incógnitas.

Eso es lo que le está pasando al Gobierno, que parece no haber entendido la aritmética simple del crecimiento exponencial de las pirámides que ilustré la semana pasada, y por eso se demoró tanto en intervenirlas y por lo mismo está dando palos de ciego tratando de resolver el problema.

Dijo el Presidente esta semana que él no entendía por qué los organizadores de las pirámides no aprovechaban el ofrecimiento del gobierno y devolvían la plata a los ahorradores para evitar ir a la cárcel. Esta pregunta muestra que no se ha entendido el funcionamiento de las pirámides: no es posible devolver la plata que pusieron los últimos ahorradores – que son los perdedores – porque esta plata ya se usó para pagarle los altísimos intereses a quienes habían entrado antes.

Por la misma razón, toda la plata que se incaute en las caletas o en las oficinas de las pirámides es solo la caja menor que no alcanzaron a distribuir, que representa sólo una pequeña fracción de la que perdieron quienes entraron de últimos.

El álgebra también enseña que un problema en el que el número de incógnitas es mayor que el número de ecuaciones, no tiene solución. Algo similar pasa en las pirámides donde el número de ganadores es mucho menor que el de perdedores y falta el elemento esencial para resolverlo, que es la plata para resarcir a los perdedores. Por no reconocer esta realidad, se acude a ofrecer soluciones que son solo paliativos para recuperar la popularidad perdida y que se parecen a lo que en matemáticas se llaman números imaginarios o, en el peor de los casos, irracionales.
 
Tan imaginario como la raíz cuadrada de un número negativo es pretender que aumentar la bancarización, ofrecer tarjetas débito sin costo o exonerar del cuatro por mil, sea la solución. Aunque los servicios bancarios son muy costosos, esa no fue la razón por la cual miles de personas se metieron en las pirámides, sino porque buscaban altas rentabilidades que no ofrece ningún negocio lícito. También es imaginario suponer que los bancos le van a prestar plata a quien la perdió en una pirámide, y ahora tiene menos capacidad de pago que antes.

Lo irracional es tratar de apaciguar las protestas de los perdedores con recursos del Estado. Ya el Presidente se echó para atrás de su insinuación inicial de usar directamente fondos del Presupuesto Nacional para este propósito, pero ahora se están ofreciendo fórmulas disfrazadas cuyo costo al final será pagado con los impuestos de los contribuyentes. Si CISA compra los créditos de personas que los usaron para invertir en las pirámides o el Fondo de Garantías garantiza prestamos a los perjudicados, estos créditos nunca va a ser pagados y la cuenta de cobro se le pasará al Ministerio de Hacienda.

Lo que no solo es irracional sino inmoral es que el Gobierno nunca haya mostrado la misma preocupación y celeridad para solucionar el problema de los desplazados por la violencia ni por las víctimas del conflicto interno. Estos son millones, muchos más que en las pirámides y su tragedia sí es responsabilidad del Estado, por lo que era mucho más justificada la declaratoria de una Emergencia Social.
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ADENDA MINIMA. Para justificar un alza mínima del salario mínimo se argumenta que no puede ser más alta porque perjudica la competitividad de los productores nacionales frente al extranjero. Es cierto, pero ¿por qué a quienes se quejan por el impacto de 3 o 4 puntos en los costos no les preocupaba tanto que la industria nacional perdiera 30 o 40%  de su competitividad con la revaluación del peso? Competir en el exterior con base en la miseria de los trabajadores es una estrategia perdedora y es mucho mejor hacer el ajuste mediante la tasa de cambio.

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