domingo 18 de enero de 2009 - 10:00 AM

En el lugar equivocado

En este momento un presidente puede estar en el lugar equivocado. Esta podría ser una nueva versión de la conocida cuña publicitaria que se ilustraría con las fotos de dos presidentes latinoamericanos en sus recientes visitas a Washington.

Uno, el de México, recibiendo en su embajada a Barack Obama pocos días antes de que asuma como nuevo presidente de los Estados Unidos en medio de grandes esperanzas de cambio. El otro, el de Colombia, en la Casa Blanca recibiendo una medalla de Bush, el peor presidente en toda la historia de los Estados Unidos, como muestra de agradecimiento por haberlo apoyado en la mentira que justificó la guerra a Irak.

La foto del presidente de México con Obama representa el futuro, pues se trató de una reunión de trabajo para analizar los temas críticos de la relación entre los dos países  como el comercio, la inmigración o el narcotráfico, y que terminó con la promesa de Obama de realizar una estrategia integral para fortalecer la relación bilateral con México. Esta reunión 'es el inicio de una relación muy estrecha y constructiva entre ambas administraciones' dijo el presidente Calderón.

Por el contrario la foto de Álvaro Uribe con Bush es el símbolo preocupante de un pasado oscuro que siembra muchas dudas para el futuro. Como dijo el editorial de El Tiempo, 'el legado de Bush está indudablemente marcado por la mentira, la incompetencia, la excesiva ideologización y una torpe concepción neoimperialista del papel de EU. en el mundo'; de manera que ir a Washington a participar en una ceremonia para honrar a quienes apoyaron incondicionalmente este legado y no lograr siquiera una cita para que a Uribe lo reciba por lo menos alguno de los miembros del equipo del nuevo gobierno, no es positivo para Colombia.

Por supuesto que debería ser motivo de orgullo patrio que nuestro presidente reciba la Medalla de la Libertad; pero hay premios que son un encarte para quien los recibe, por la persona que los entrega y los motivos para merecerlos. Del desastre de Bush ya se ha dicho mucho; lo que vale la pena es analizar lo que dijo Bush al entregarle la medalla a Uribe. Casi todo es cierto: que Uribe ha debilitado a la guerrilla, que ha disminuido los secuestros o que ha mejorado la seguridad.

El problema es esas no son las verdaderas razones para la condecoración, pues la verdad es que a los gringos poco les interesan los secuestrados colombianos, lo mismo que a los franceses solo les importaba Ingrid. La verdadera razón es que Uribe apoyó a Bush en la decisión de declararle la guerra a Irak, tal como lo hicieron los otros dos condecorados, los primeros ministros de Inglaterra y Australia. Lo grave para el futuro es que Obama se opuso desde el principio a esta guerra.

Además, lo que dijo Bush no solo le causa problemas a Colombia con Obama sino que también tiene repercusiones internas. La afirmación de Bush de que cuando Uribe lanzó su candidatura presidencial 'a comienzos de esta década, la República de Colombia estaba a punto de ser, en el mejor de los casos, un estado fallido, o en el peor de los casos, un narco-estado', es una acusación muy grave contra el gobierno de Pastrana y su proceso de paz, avalada por el silencio de Uribe.

Los que también se deberían sentir en el lugar equivocado son los exministros y funcionarios de Pastrana que hoy hacen parte del gobierno pero deberían sentirse aludidos por las críticas de Bush. Personajes como Fabio Valencia, Juan Manuel Santos o Sabas Pretelt jugaron un papel protagónico en el proceso del Caguán, pero hoy no son capaces de salir a defender a su antiguo jefe. Tal vez es a ellos a los que se refiere el Ministro de Agricultura cuando habla de los camaleones que se quieren apropiar del uribismo.

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