domingo 16 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¿Ha habido apertura en Colombia?

¿Por qué crecen más las compras internas que lo que se produce en el país? La respuesta es aún más obvia: porque una buena parte de las compras corresponden a bienes importados.
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Los hechos son tozudos. En contra de la opinión de algunos economistas que parece que se han convertido en escritores de ciencia ficción, y afirman sin sonrojarse que la economía colombiana está hoy igual de cerrada que antes de la apertura de los 90, las estadísticas oficiales muestran que las importaciones siguen desplazando a los productores nacionales, y que lo que se hizo en Colombia fue una apertura hacia adentro.

Veamos el comportamiento del PIB en 2019. Creció 3,3% jalonado por un mayor crecimiento del 4,5% de la Demanda Interna, es decir los gastos de consumo de las familias y del Gobierno junto con la inversión.

La pregunta es obvia: ¿por qué crecen más las compras internas que lo que se produce en el país? La respuesta es aún más obvia: porque una buena parte de las compras corresponden a bienes importados. Por eso el año pasado las importaciones crecieron 9,2%, es decir más del doble que la demanda interna y casi el triple que el PIB.

No es un fenómeno nuevo, ni reciente. Entre el 2000 y el 2014 el PIB creció 86% y las importaciones 241%, es decir, casi tres veces más. A partir de 2014 la devaluación inducida por la crisis de los precios del petróleo frenó la tendencia y las tasas de crecimiento fueron similares por cuatro años, pero ya vimos que en el 2019 volvimos a las andadas.

Uno de los indicadores más utilizados para medir el grado de apertura de una economía es el peso relativo de las importaciones, que se mide como la relación entre las importaciones y el PIB. En 1990 era el 8% y el año pasado llegó a un poco más del 23%, es decir, que se triplicó. ¿Estamos igual de cerrados que antes de la apertura?

Otras cifra del Dane que contradicen la ciencia ficción y demuestran el impacto de la apertura es el comportamiento de la industria y el comercio. El año pasado las ventas reales del comercio minorista, excluyendo vehículos, motos y combustibles, crecieron 8,7%, mientras que la industria manufacturera solo creció 1,5% y la agricultura, sin contar el café, 0,2%.

Si los productores colombianos no pueden vender más de sus productos pero los consumidores si aumentan sus compras, es evidente que están comprando mucho más productos importados. Y de nuevo es una tendencia de años: desde el 2000 la producción industrial ha crecido 50%, mientras que las ventas del comercio minorista 115%, es decir, más del doble.

Unos de los sectores más golpeados por esa apertura, que no existió en la imaginación de algunos, son los textileros, y los productores de calzado. El año pasado las ventas de prendas de vestir y textiles en el comercio crecieron 7,7%, y las de calzado 6,8%. Al mismo tiempo la producción nacional de telas solo creció 0,3%, la de confecciones 3,7% y la de calzado cayó 7%.

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