domingo 13 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

¿Encrucijada liberal?

Al Partido Liberal le están planteando una encrucijada –aunque no del alma-: ¿debe buscar alianzas con Vargas Lleras y Cambio Radical o con Petro y el Polo Democrático? Es una falsa encrucijada porque lo que le corresponde al liberalismo es ratificar sus principios socialdemócratas, definir sus propuestas de políticas para disminuir las desigualdades, promover el crecimiento con empleo, brindar seguridad integral a los ciudadanos y defender el Estado Social de Derecho. A partir de su propia definición ideológica, el liberalismo debe buscar alianzas con todos los que quieran que el país avance en la misma dirección y no se perpetúe el modelo caudillista, antidemocrático y generador de desigualdad que están promoviendo las fuerzas de derecha agrupadas en el uribismo.

Lo que resulta muy curioso es que quienes parecen estar más interesados en poner en esta disyuntiva al Partido Liberal, son personas que ni siquiera pertenecen al Partido como ciertos periodistas bien conocidos por sus posiciones conservadoras y cuyo interés no es  que se fortalezcan las fuerzas progresistas del país para que cambien el rumbo de nuestra sociedad, sino precisamente que el país siga gobernado por la derecha. Lo que quisieran es que el liberalismo se volviera un partido de derecha y así lo vienen proponiendo desde hace ocho años cuando tras el triunfo electoral de Álvaro Uribe, querían que fuera nombrado jefe del Partido Liberal. La estrategia más reciente es caricaturizar a la izquierda identificándola con Chávez. Según ellos cualquier persona que se diga de izquierda en Colombia es porque está de acuerdo con Chávez y su socialismo del siglo XXI; por lo tanto si el Partido Liberal busca alianzas con la izquierda, es porque admira a Chávez y es antipatriota. Son tan estrechos en sus análisis que no reconocen que hay otras vertientes de la izquierda como la de Lula en Brasil, la de Bachelet en Chile o la de Tabaré en Uruguay.

En los últimos doce años que el liberalismo ha estado por fuera del gobierno, ha ido definiendo cada vez más su posición dentro de la línea de izquierda democrática que representan los mandatarios mencionados. Los sectores más de derecha del partido ya migraron hacia los movimientos uribistas, porque eran más afines a su ideología y, sobre todo, porque les dieron puestos, burocracia, contratos y hasta notarías.

Lo importante son los principios y los programas. En su columna en El Tiempo el exministro Hommes hizo la semana pasada una buena síntesis de las políticas que debe proponer el liberalismo; faltan algunas, pero las principales están allí. Lo que pasa es que se equivocó al bautizarlas porque dijo que esas eran políticas de centro cuando en realidad corresponden al ideario de la socialdemocracia.

La transformación de la sociedad que propone el Partido Liberal se basa en una estrategia política integral, que persigue simultáneamente el logro de la equidad, la creación de más trabajo productivo, la búsqueda de un crecimiento económico elevado y sostenido, la reforma del estado para hacerlo más democrático y participativo, y la búsqueda de la paz y la seguridad ciudadana para que todos los colombianos volvamos a valorar el respeto por la vida, logremos la convivencia y le pongamos término al conflicto armado.

Lo que no puede el Partido Liberal es aceptar vetos ni que desde afuera le planteen falsas encrucijadas. Afortunadamente Rafael Pardo como candidato y nuevo jefe del partido, ya fijó esta posición ante el intento de Vargas Lleras de cerrar cualquier posibilidad de alianza con el Polo, y reiteró que el Partido Liberal buscará alianzas con todos los movimientos y partidos que acepten estos principios, compartan lo esencial de estas políticas y estén dispuestos a enfrentar el proyecto autoritario y conservador del uribismo. En esta gran coalición pueden tener cabida el Polo, el partido Opción Centro y Sergio Fajardo; también Cambio Radical es bienvenido si deja de poner vetos.

 

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