martes 16 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Inflación, gasolina y Tasas de Interés

Un viejo fantasma ha vuelto a recorrer el mundo: la inflación. En la gran mayoría de los países del mundo los precios están subiendo a un rimo que no se veía desde los años 70 del siglo pasado, y Colombia no es la excepción. Pero ese mal de muchos no puede consolarnos porque aunque nuestra inflación del 10% sea similar a la de Europa o Estados Unidos, la situación del país es mucho más complicada.

Son tres las causas de la inflación mundial: primera y más importante, el aumento del precio del petróleo y la energía causado por la invasión rusa a Ucrania; segunda, la escasez de alimentos y materias primas provocada por esa invasión y por factores climáticos, y tercera las secuelas de los problemas de transporte y contenedores que dejó la pandemia.

Son tres choques de oferta que configuran una inflación de costos en un momento en que la demanda de los consumidores se recuperaba después del ahorro forzado durante la pandemia, impulsada también por las generosas ayudas que muchos gobiernos dieron a los hogares, financiadas en varios casos con recursos de los bancos centrales.

En Colombia la situación es más preocupante porque hasta ahora no se ha sentido la primera de esas causas, toda vez que por motivos políticos Duque no subió cuando tocaba el precio interno de los combustibles y le dejó ese chicharrón a Petro, con una factura por pagar que puede llegar a $28 billones este año.

Por esa razón cuando en Estados Unidos ha empezado a ceder la inflación por la baja del precio del petróleo, aquí continúa subiendo, y subiría aún más si el nuevo gobierno decide ser más responsable que el anterior y aumenta el precio de la gasolina para así disminuir el déficit fiscal.

En este contexto, los bancos centrales de todo el mundo están subiendo sus tasas de interés que es la receta de libro de texto para combatir la inflación. Ellos saben que las tasas no tienen nada que ver con la mala cosecha de papa, ni con el recorte del gas ruso en Europa ni con el suministro del trigo de Ucrania, pero aún así las suben.

La razón de esta sin razón se explica en un artículo reciente del FMI: ¨. La política monetaria no puede resolver los cuellos de botella en las cadenas de suministro que dejó la pandemia, ni la escasez en los mercado de materias primas debidos a la guerra en Ucrania, pero si puede frenar la demanda agregada para evitar nuevas presiones inflacionarias de demanda.”

La inflación siempre es un problema de una demanda mayor que la oferta. Cuando la causa es una caída de la oferta, es evidente que la subida de los intereses no sirve para aumentarla o para reducir los costos, de manera que si ataca la inflación lo hace disminuyendo la demanda, es decir frenando el crecimiento económico.

Como siempre hay un rezago en el impacto de los intereses sobre la economía, este año no se va a afectar el crecimiento, pero ya los técnicos del Banco de la República bajaron drásticamente sus proyecciones de aumento del PIB para el 2023. Ahora esperan que solo sea del 1.1%. Por eso el exministro Mauricio Cárdenas decía que el anterior gobierno entregó una economía inflada con esteroides.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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