domingo 26 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Mauricio Cabrera Galvis

¿Por qué cayó el consumo?

La semana pasada mostramos que el frenazo del consumo de los hogares fue el factor que más influyó en el crecimiento negativo de la economía del último trimestre. Ahora es necesario tratar de explicar por qué los hogares han dejado de comprar bienes y servicios.

El primer factor es lo que se podría llamar el “efecto rebote”, que se expresa en un refrán popular: lo que sube como palma, cae como coco. Después de las restricciones de la pandemia, la gente salió desaforada a gastar todo lo que no había podido comprar por el encierro obligado. Así, en 2021 el consumo de los hogares creció a una tasa real sin precedentes del 26% anual. Después de un año empezó a frenarse, cerrando el 2022 al 3.8%, y siguiendo su senda descendente hasta el 0.4% del último trimestre.

Este efecto rebote tiene explicaciones económicas. La primera es que a los hogares se les acabó la plata para comprar. Sacaron todo lo que habían guardado durante la pandemia y se lo gastaron, lo cual significa que des-ahorraron puesto que en este período el ingreso de los hogares creció mucho menos.

La segunda es la inflación que mermó la capacidad adquisitiva de las personas, sobre todo en el 2022 cuando se empezó el año con un aumento del salario mínimo del 10% y se terminó con una inflación del 13%. Con bienes y servicios más caros, es lógico que la gente compre menos.

La tercera razón tiene que ver con la forma cómo las familias financiaron su des-ahorro, es decir cómo pudieron gastar más de lo que tenían. A punta de crédito. El segundo trimestre de 2022 a cartera de consumo del sistema financiero estaba creciendo a un ritmo del 23% anual. Los bancos felices de financiar el boom del consumo, pero pronto les llegó la resaca y la cartera empezó a desacelerarse hasta llegar a un crecimiento negativo del 0.33% el mes pasado. Por supuesto, cuando se cierra la llave del crédito empieza el desplome del consumo.

¿Por qué los bancos prestan menos? Primero porque la tasa de interés del crédito de consumo se trepó por encima del 35% al comienzo de este año, lo que obligó a los consumidores a guardar sus tarjetas de crédito y comprar menos. Al mismo tiempo los deudores afectados por la inflación y las altas tasas empezaron a verse colgados en el pago de sus cuotas mensuales, lo que aumentó la cartera vencida de los bancos que empezaron a restringir sus aprobaciones de crédito.

La última pregunta es ¿por qué los bancos elevaron sus tasas de interés sabiendo que eso les iba a deteriorar la cartera? Porque el Banco de la República decidió subir sus tasas de interés y lo hizo de una manea acelerada, al llevarlas de un mínimo histórico de 1.75% hasta 13.25% en escasos 16 meses. Así llegamos al final de la cadena explicativa.

Las perspectivas para el año entrante son sombrías, pues cuando bajan las tasas pasan varios meses antes de que el sector productivo sienta el efecto benéfico. Si bien nos va, el Banco República empezará a bajar tasas el mes de diciembre, pero puede pasar hasta un año para que vuelvan a los niveles anteriores. En esas circunstancias, la recuperación de la economía tendrá que esperar hasta el 2025.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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