domingo 10 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Seguridad y derechos económicos

En enero de 1944, en medio de la mayor amenaza contra la seguridad de los países que ha existido en la historia universal, la segunda guerra mundial, el presidente más liberal y progresista de los Estados Unidos -Franklin D. Roosevelt- planteó al Congreso de su país algo evidente: que la Seguridad debería ser el objetivo supremo de todos y cada uno de los países. Esta afirmación mantiene toda su validez a pesar de los años y ha sido factor determinante de las tres últimas elecciones presidenciales en nuestro país.

Lo que es menos conocido, pero tiene todavía más validez en Colombia,  es el significado que Roosevelt le daba a este objetivo supremo; para él la Seguridad significaba 'no solo seguridad física como defensa contra los ataques de los agresores, sino también seguridad económica, seguridad social, seguridad moral, en una comunidad de naciones.' En consecuencia, su estrategia para lograr la paz y mantener la seguridad de su país, es diferente.

Ante la realidad de la agresión nazi, reconoce que la comunidad de naciones necesita de la fuerza militar para defenderse dentro de la ley. Pero va más allá y señala otro requisito para la paz: 'Otro elemento esencial para la paz –para una paz permanente- es una vida digna para todos los individuos, hombres, mujeres y niños de todas las naciones. Ser libres del miedo sólo es posible si se es libre de las necesidades (Freedom from want)'. Y añade, 'la verdadera libertad individual no puede existir sin seguridad económica e independencia. Personas con necesidades insatisfechas no son personas libres. Gente con hambre, gente sin trabajo, es la materia prima con la que se fabrican las dictaduras.'

Para lograr una vida digna para todos, no eran suficientes los derechos políticos garantizados por la Constitución americana, y por eso Roosevelt propuso una ‘Ley de Derechos Económicos’ que incluyera, entre otros, el derecho al trabajo, el derecho a un salario suficiente para comida, vestido y recreación, el derecho a una vivienda decente, el derecho al cuidado médico y la salud, el derecho a una buena educación, el derecho a la protección para la vejez y frente a la enfermedad y el desempleo. Cualquier parecido con los derechos económicos y sociales que consagra la Constitución del 91, no es pura coincidencia.

La historia es antigua pero de gran actualidad en la Colombia de hoy donde nos quieren convencer que para lograr la paz y la seguridad en el país, es indispensable reelegir al Presidente y a su política de seguridad, dizque 'democrática'. Por supuesto, también se trata de reelegir los otros pilares del estado neo-conservador que se ha implantado en el país: la confianza inversionista de las gabelas y regalos tributarios a los ricos y la cohesión social del asistencialismo y las migajas para los pobres repartidas a dedo en los consejos comunales.

Frente a esa política conservadora, los precandidatos del partido Liberal ya están presentándole al país una alternativa diferente. Por ejemplo, Cecilia López plantea que ha llegado la hora de los derechos para todas y todos los colombianos, para lo cual ha presentado al Congreso un proyecto de Ley de Transformación Social que haga realidad las promesas de la Constitución. Para Rafael Pardo, sin descuidar el tema de la seguridad, el propósito central del próximo gobierno de Colombia debe ser la equidad y hacía allá se deben orientar todas las políticas públicas.

Para el liberalismo, el objetivo primordial del Estado es garantizar el bienestar de toda la población y esto no es un asunto de caridad o asistencialismo sino de justicia; es un asunto de Derechos.

No sobra recordar que las propuestas de Roosevelt no fueron aceptadas en ese momento, porque después de su tercera reelección el presidente ya había perdido el liderazgo en el Congreso. Tanto, que después de su muerte cambiaron la Constitución americana para no permitir sino una sola reelección.

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