domingo 12 de enero de 2020 - 12:00 AM

Valle del Cauca: AAA

Depuración de pasivos inexistentes y buena defensa judicial frente a demandas abusivas. Todo un ejemplo para imitar
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El Departamento del Valle del Cauca no solo ganó el podio deportivo nacional, sino que también lo hizo en el manejo de sus finanzas públicas. Fitch Ratings lo calificó AAA, la máxima calificación de riesgo en moneda local; como si fuera poco, en el ranking de desempeño fiscal que hace Planeación Nacional, el Valle ocupa el primer lugar entre todos los departamentos del país con un puntaje de 81 sobre 100, lo que lo clasifica como Solvente.

Lo más sorprendente de esta noticia es que hace solo ocho años la calificación que le daba Fitch al Valle era CCC, es decir que tenía una alta probabilidad de incumplir en el pago de sus obligaciones. Un poco antes, en el año 2000, el Valle estaba en el puesto 32 del ranking del DNP, con solo 35 puntos y sus finanzas en alto riesgo.

A finales del siglo pasado había una profunda crisis en las finanzas de la mayoría de la entidades territoriales en Colombia. Una mezcla de excesos de gasto, desidia en el recaudo tributario, clientelismo y corrupción, alimentado por bancos irresponsables que se prestaron a financiar todo ese derroche llevaron a muchas ciudades y departamentos al borde de la quiebra y el Valle era uno de los más graves.

Se empezó entonces un proceso nacional de saneamiento con leyes que limitaron el endeudamiento, exigieron control de los gastos y esfuerzo para aumentar los ingresos, y con procesos de reestructuración de deudas que poco a poco cambiaron el panorama. El Valle se montó en ese proceso, y con altibajos empezó a mejorar su posición.

En el 2010 hubo un punto de quiebre al lograr el gobernador Lourido la terminación de unos viciados contratos de vigencias futuras celebrados por el destituido gobernador Abadía, que de haberse ejecutado hubieron llevado a la quiebra total del departamento. Luego en el 2012, el departamento inició un proceso de restructuración de sus pasivos (Ley 550) que le dio el aire necesario para empezar a consolidar sus finanzas, pero la administración de Ubeimar se quedó a mitad del camino en materia de aumento de ingresos y control de gastos.

Así, en 2016 la recién electa Dilián Francisca recibió un departamento que había subido un punto en la calificación de riesgo, hasta B+, y ya ocupaba el puesto cinco en el ranking del DNP, pero a pesar de ser uno de los más grandes del país todavía estaba en el segundo escalafón de las categorías de departamentos porque sus gastos de funcionamiento eran más del 50% de los ingresos propios.

En cuatro años de gestión profesional y responsable se logró llevar al Valle al podio de todas las clasificaciones financieras. La receta no es ningún misterio. Estricto control de gastos de funcionamiento, que bajaron hasta el 39% de los ingresos, gran esfuerzo de recaudo que logró que los ingresos aumentaran cinco veces más que en el cuatrienio anterior. Depuración de pasivos inexistentes y buena defensa judicial frente a demandas abusivas. Todo un ejemplo para imitar.

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