domingo 22 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Avanza “Vitalogic”

El contrato del “va porque va”, un contrato nefasto y con jugosas comisiones que favorecerían a Luis Carlos Hernández, el hijo del exalcalde. ¡Un negociado!
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En la Fiscalía no se detiene el caso “Vitalogic”, ese penoso escándalo de corrupción que empañó visiblemente la administración del ingeniero Rodolfo Hernández, y que ya cuenta con varios involucrados que han sido imputados ante los jueces de garantías, particularmente por el contrato de consultoría que terminó favoreciendo al señor Jorge Hernán Alarcón, apodado “La Calavera”.

A las imputaciones presentadas hace varios meses en contra de José Manuel Barrera, exgerente de la empresa de aseo, de Rubén Amaya y del propio contratista Alarcón, se sumaron esta semana las de César Fontecha y Abelardo Durán, exfuncionarios de la entidad. Aunque no sobra señalar que paradójicamente el abogado Fontecha, y también Durán, ahora en el banquillo de los imputados, han sido unos activos denunciantes de las múltiples irregularidades que rodearon ese oscuro suceso contractual en sus diferentes escenarios.

Es claro, según la Fiscalía, que en la tramitación del contrato de consultoría se presentaron documentos falsos para acreditar la participación de otros oferentes, utilizando abusivamente los nombres y las hojas de vida de los ingenieros Álvaro Gutiérrez y Arturo Vargas, con sus respectivas ofertas espurias. Todo este simulacro para que Jorge Hernán Alarcón, en últimas, fuera el único proponente habilitado para quedarse con el susodicho contrato, como en efecto sucedió.

Y del señor Alarcón se sabe que pernoctó durante esa época en el apartamento del exmandatario Hernández, precisamente cuando se estructuraban los pliegos para darle vida al millonario contrato del tratamiento de residuos sólidos con la firma “Vitalogic”. El contrato del “va porque va”, un contrato nefasto y con jugosas comisiones que favorecerían a Luis Carlos Hernández, el hijo del exalcalde. ¡Un negociado!

Con tantas y tantas evidencias, el caso “Vitalogic” no se detiene y seguramente no se detendrá en la Fiscalía. Aquí todavía faltan piezas por juntar, sobre todo cuando se trate de establecer el enlace entre el poder central y las decisiones de los subalternos, o cuando se trate de determinar si desde el alto gobierno municipal se impartieron órdenes o no, a menos que todo quede reducido a una responsabilidad atribuible al exgerente José Manuel Barrera, como si él solito se hubiera inventado tamaño entramado de corrupción. ¡Este caso sigue!

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