domingo 25 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

¡Defensores públicos sin contrato!

Y esa situación, desafortunadamente, ha venido en aumento en la administración del defensor Carlos Camargo, un personaje de escaso lucimiento y quien ha hecho de la entidad un fortín burocrático para devolver favores políticos.

Otra vez está sobre la mesa el tema de los contratos de los defensores públicos en el país. Otra vez una gran mayoría de defensores se quedaron sin contrato desde el pasado 30 de agosto, excepto aquellos que puedan tener a la mano la recomendación política de un parlamentario.

Sí, es verdad. Varios defensores que hoy están sin contrato han ido a preguntar por la renovación del mismo y la respuesta ha sido lapidaria: “traiga la recomendación de un político y se le renueva, de lo contrario no, es difícil”. Esa es la situación por la que atraviesan muchos defensores públicos, sin importar en el nivel central de la Defensoría el colapso que ello genera en el servicio judicial, además.

Lamentablemente la Defensoría del Pueblo es una institución cada día más politizada, un ente dominado especialmente por los congresistas, en donde no imperan los conocimientos y el mérito sino el amiguismo y la repartija. En efecto, parece que hoy solo se requiere de una buena recomendación parlamentaria para acceder a la labor de defensor público a través de un contrato de prestación de servicios, no siempre bien remunerado.

Los intentos de concursos por méritos para llegar a la Defensoría están quedando en nada; las pruebas, los exámenes y las entrevistas se ha convertido en una cortina de humo, pues al final lo que vale es la palanca y punto. Y esa situación, desafortunadamente, ha venido en aumento en la administración del defensor Carlos Camargo, un personaje de escaso lucimiento y quien ha hecho de la entidad un fortín burocrático para devolver favores políticos.

La “masacre laboral” en contra de los defensores vuelve a convertirse en realidad, esta vez sin miramiento alguno por la persona del profesional, como si su experiencia, preparación e idoneidad no fueran su mejor carta de presentación. A la calle, se quedó sin contrato el defensor, y que no insista en su renovación si no cuenta con respaldo político. ¡Penoso!

En materia penal, y en otras áreas también, esto traerá consigo el aplazamiento de audiencias, el represamiento de procesos, además de caos y congestión en la administración judicial. Otra vez en las mismas. Una muestra más de por qué en este país la justicia no funciona.

APARTE: brillante la presentación del tenista santandereano Daniel Galán en la Copa Davis. ¡Buen punto!

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