domingo 17 de julio de 2022 - 12:00 AM

¡Dos ciudades!

En la ciudad modelo del alcalde Juan Carlos Cárdenas la delincuencia callejera ha disminuido y hay muchos capturados. En la ciudad real los atracos no paran y los ciudadanos están asustados...

A veces, por momentos, pareciera que Bucaramanga no fuera una sola ciudad, sino dos. Sí, dos: una, la ciudad ideal de las redes sociales del alcalde Juan Carlos Cárdenas y sus asesores; y la otra, la ciudad real, la del ciudadano del común, aquella en donde se conocen y reconocen los problemas de la urbe.

En la ciudad perfecta de Cárdenas no existen problemas en el alumbrado público, solo algunos contratiempos en su contrato de modernización, pero nada de qué preocuparse.

Mientras tanto, la ciudad real nos muestra una ciudad a oscuras, sectores sin iluminación y otras zonas con baja intensidad de luz, pero además, un contrato que no cuenta con interventoría y que ya lleva tres prórrogas porque no ha servido ni ha funcionado.

En la moderna ciudad que se le vende al público se habla de inclusión y de oportunidades para todos, pero en la ciudad real todo indica que esa inclusión no ha llegado a los habitantes de calle, a quienes cada vez con más frecuencia se les ve tirados en los andenes, durmiendo a la intemperie, perdidos y desorientados. Y una Secretaría de Desarrollo Social que parece indolente ante un escenario tan precario y desigual.

En el arquetipo de ciudad del alcalde se han tapado muchos huecos en las calles y eso garantiza una movilidad sostenible. Pero la ciudad real enseña otra cosa, pues son muchísimas las vías sin mantenimiento, hay unos huecos espantosos y algunos sectores están abandonadas a su suerte, todo lo cual conspira contra la eficiencia en materia de tráfico y movilidad.

Cárdenas recibió una ciudad con ciclorrutas y en su mundo ideal pretende construir más bicicarriles. Sin embargo, parece que nadie le ha contado que en la ciudad real las ciclorrutas han sido un rotundo fracaso, que por esos carriles transitan muy pocos ciclistas, pero sí muchos motociclistas, y que además han servido para el estacionamiento de vendedores ambulantes. También, algunos de esos segmentos están destruidos y en franco deterioro, pero aun así proyectan desde la Alcaldía construir otros kilómetros. ¡Más kilómetros de fracaso!

En la ciudad modelo de Cárdenas la delincuencia callejera ha disminuido y hay muchos capturados. En la ciudad real los atracos no paran y los ciudadanos están asustados.

Dos visiones de ciudad, sin duda: dos ciudades que preocupan, sobre todo la ciudad real. ¡En serio!

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