domingo 27 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

¡El alumbrado ha fracasado!

El contrato para la modernización del alumbrado público en Bucaramanga sigue siendo un contrato fallido, de enredo en enredo, sin soluciones a la vista y con la ciudad a oscuras.

Las características principales de esa contratación han sido el incumplimiento del contratista, las prórrogas, la ausencia de interventoría y el pago de la primera fase del contrato por más de $14.000 millones, a pesar de su pésima ejecución. Nada ha salido bien en el denominado proyecto de “telegestión”, y si antes la defensa de la Alcaldía era que no se había pagado un solo peso, hoy ya desembolsó aquella millonaria suma.

La primera fase del contrato debía terminar el 31 de diciembre de 2021 y apenas culminó en el segundo semestre del presente año. Mientras tanto, se concedieron tres prórrogas al contratista incumplido, se suspendió la interventoría y se enredaron, obviamente, la segunda y la tercera fase del contrato, las cuales ahora se anuncian para el año entrante.

Desde el principio ese proceso contractual tuvo muchos reparos, algunos oferentes se retiraron por considerar que había favoritismo o direccionamiento, y además lo denunciaron. Decían que se estaba aplicando una sola tecnología, que la Alcaldía estaba comprando “puro mugre”, dijeron otros, y lo peor de todo es que todas esas quejas se hicieron realidad.

Lo último que se sabe de ese malogrado proyecto, según la administración, es que hay que cambiar casi 10.000 luminarias, aunque no han dado cuenta exacta de la ubicación de las mismas. Aseguran que es por eso que muchas zonas de la ciudad están en penumbra y que ese proceso de cambio retrasará la ejecución de las otras fases. Lo dicho: es innegable que en ese contrato cada paso es un tropezón.

En medio de ese embrollo, no cesan las denuncias de los ciudadanos por la falta de iluminación en sus barrios. Los concejales Antonio Sanabria y Luis Ávila están cansados de mostrar en tiempo real las zonas oscuras de la ciudad, en algunos sectores hay luz pero con muy baja intensidad y otros lugares, en verdad, dan miedo. Y súmenle a eso algunos focos encendidos en el día.

No le fue bien a la administración municipal con ese contrato. Y aun así todavía se atreven a decir que Bucaramanga es modelo de “ciudad inteligente”. Por ahora, la modernidad del alumbrado ha fracasado. ¡Penoso!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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