domingo 01 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

El año no se ha acabado

El nuevo alcalde recibirá unos parques bonitos y una biblioteca hermosa, pero tam-bién recibirá una ciudad en de-sorden y con una ciudadanía que se está acostumbrando a un lán-guido ejercicio de autoridad
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Desde hace más dos meses desapareció por completo cualquier autoridad de tránsito en la ciudad, uno que otro alférez dando vía y uno que otro operativo con los cepos, y pare de contar. No hay control ni sanción para el malparqueo y por eso los malos ciudadanos dejan su vehículo donde les da la gana. Los domingos no hay agentes por ningún lado y las calles se convirtieron en un parqueadero público.

También desde hace un mes la Dirección de Tránsito no ha sido capaz de poner en funcionamiento unos semáforos ubicados en la carrera 29 con calle 42, la famosa esquina de recurrentes accidentes de tráfico. Ahí están los aparatos instalados, pero no funcionan.

Y otra vez el “centro” de la ciudad se volvió intransitable, donde no hay autoridad que controle tanto desorden, peor aún en la antesala de la navidad. Y como si el caos reinante fuera poco, la semana pasada un bus de Metrolínea prendió fuego en plena autopista y los Bomberos de Bucaramanga no acudieron para atender la tragedia, argumentando que esa no era su jurisdicción. ¡Vaya excusa tan parroquial!

La Bucaramanga rural, por su parte, se quedó sin las unidades móviles de salud que tanto les prometieron, pues a pesar de la existencia de recursos económicos faltó voluntad política por parte de la Secretaría del ramo. Un golpe más para esa sufrida población de campos y veredas.

Es claro que el mandato se está acabando y el año también, pero eso no implica que la autoridad del gobierno ya se acabó. Es cierto que Hernández renunció a su cargo y que Azuero hace lo mejor que puede como designado, pero eso no implica que deje de funcionar la Secretaría del Interior, la Oficina del espacio público, la Secretaría de Salud, los Bomberos o la Dirección de Tránsito.

El nuevo alcalde recibirá unos parques bonitos y una biblioteca hermosa, pero también recibirá una ciudad en desorden y con una ciudadanía que se está acostumbrando a un lánguido ejercicio de autoridad. El restablecimiento del orden será una tarea primordial que deberá emprender la nueva administración. ¡Pilas!

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