domingo 05 de marzo de 2023 - 12:00 AM

Miguel Angel Pedraza

¡El bochorno de la corrupción!

La historia es de escándalo y se cuenta sola: el gobernador de Santander, Nerthink Mauricio Aguilar, necesitaba afianzar su presencia en el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) y para ello requería contar con los votos de los alcaldes, entre otros, el voto de la alcaldesa de Suratá, la señora Ana Francisca Coronado.

Como la mandataria de ese municipio no iba a votar por los candidatos del gobernador, Aguilar buscó un socio para sacarla del camino y ese socio no podía ser nadie diferente que Fredy Antonio Anaya Martínez, el recién destituido contralor del departamento, pero que sigue en el cargo por interpuesta persona. Aguilar y Anaya, sin pudor, montaron una patraña para perjudicar a la alcaldesa.

Contando con la impúdica participación de la contralora Blanca Luz Clavijo, desde la Contraloría de Santander decidieron abruptamente suspender a la alcaldesa de Suratá y de paso a su secretario de gobierno, Mario Eduardo Hernández, para abrir el camino y poder encargar en esa Alcaldía a un borrego del gobernador.

Suspendida la mandataria y suspendido su secretario, Aguilar podía nombrar a su antojo y por eso nombró como alcalde encargado al secretario de Salud departamental, Javier Alonso Villamizar.

La tramoya fue perfecta, todos conspirando contra la alcaldesa de Suratá. El gobernador y el excontralor urdiendo suspensiones y votos, la contralora prevaricando y un payaso por obligación encargándose de la Alcaldía.

Y ese títere terminó votando por los candidatos del gobernador ante el Consejo Directivo de la Cdmb. ¡Patética historia!

Cada cuatro años se repite esa película con lo más granado de la corrupción en Santander, pretendiendo esos señores apoderarse del botín de las corporaciones ambientales.

En esta ocasión la pugna es entre el ‘clan Tavera’, que actualmente maneja la corporación, y el ‘clan Aguilar’, que aspira a mandar en los próximos cuatro años, poniendo su propio director.

No les importa manosear a la gente, atropellar a los demás, no les importa siquiera delinquir, les importa el poder de la entidad, su burocracia, los negocios y la plata de la contratación corrupta.

El día de la asamblea en la entidad todo fue bochorno. Chiflaron al gobernador, insultaron a los alcaldes elegidos, pero al final ganó la trampa, el prevaricato y la corrupción, la nueva corrupción que se avecina en la Cdmb. ¡Bochornoso!

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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