domingo 18 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

El concierto, el desorden y el “negocio”

Muchas críticas y denuncias se han recibido alrededor de la realización del “megaconcierto” de la feria de Bucaramanga, el cual tuvo lugar el pasado 8 de septiembre en las instalaciones del estadio “Alfonso López”. La desorganización, la improvisación, el ladronismo y la ausencia de autoridad, según la mayoría de asistentes, fueron las características principales del evento.

Además del caos, al parecer operó en el lugar una banda de atracadores expertos en “cosquilleo”, pues muchos ciudadanos denunciaron el hurto de dinero en efectivo y de sus aparatos celulares. Según las empresas de telefonía, tan solo el día después del concierto se habían reportado para bloqueo por hurto algo más de 300 equipos móviles. Como la presencia de la Policía fue escasa, los raponeros actuaron a placer.

Y a todo lo anterior se unió el desatino de las autoridades al decretar el viernes como “día cívico”, para que en especial los funcionarios y contratistas pudieran disfrutar del espectáculo y pasar la resaca sin la presión de ir a trabajar. ¡Un pésimo mensaje!

Pero más allá de ello, todavía existen muchas preguntas sin resolver alrededor de la organización administrativa del “megaconcierto”. La empresa que realizó el espectáculo con la venia de la Alcaldía se llama “Total Publicidad & Eventos SAS”, una empresa constituida en el mes de febrero de este año ante la Cámara de Comercio de Bogotá.

A esa empresa, aseguran, la Alcaldía le recolectó dineros provenientes de empresas privadas, y a su vez le facilitó todos los permisos para operar sin restricciones, cuando menos autorizándole 15 horas de concierto. Y esa empresa decidió contratar como operador logístico a la firma “Esquema Logística y Eventos SAS”, que a la postre terminó recibiendo la mayoría de críticas debido a la pésima organización de la fiesta.

Con ese panorama, las preguntas son muchas: ¿Por qué la Alcaldía le entregó el concierto a una empresa constituida hace apenas escasos 6 meses? ¿Por qué se permitió la especulación en los precios del trago? Un empaque de aguardiente a $180.000 y el whisky a $500.000. ¿Esas platas se declararon? ¿Por qué se violaron los protocolos en horarios y por qué no hizo presencia la Policía? ¿Cuánto ganó la Alcaldía con ese evento?

Y la última: ¿En realidad, fue un concierto musical o la fachada de un concierto para delinquir?

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad