domingo 29 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Miguel Angel Pedraza

El “megáfono” de Figueroa

En la campaña a la Alcaldía se vio de todo, indiscutiblemente, desde candidatos desubicados y sin ninguna opción hasta nuevas caras con propuestas interesantes, aunque muchas de ellas irrealizables. Pero entre todos los aspirantes descolló el ingenio de Jorge Figueroa Clausen, quien sin plata y sin maquinarias recorrió la ciudad con un megáfono diciendo muchas verdades.

A veces en bicicleta y otras a pie, y siempre arropado con la chompa del “leopardo”, Figueroa se fue por las calles alertando a la ciudadanía para no volver a caer en las mafias de la corrupción, denunciando a los Aguilar, a los Tavera y al nuevo clan de los Villamizar. No dejó títere con cabeza y hasta su palera alcanzó para el alcalde Cárdenas.

Sin duda, Jorge Figueroa se convirtió en la versión mejorada del famoso Luis González, un ciudadano del común que en cada elección se presentaba como candidato a la Alcaldía recorriendo en cicla el centro de la ciudad. Figueroa, un ciudadano de la élite, se fue por “Cabecera” y los barrios citadinos advirtiendo a sus habitantes para que en estas elecciones no sigan votando por los corruptos de siempre. ¡Una versión más sofisticada, claramente!

Cuando el candidato no fue invitado a debates, allá llegó con su megáfono a reclamar por la exclusión, pidiendo a gritos que se les diera la oportunidad a todos y no solo a los cinco primeros de las encuestas electorales. Y cuando sí fue invitado, también llegaba con su altoparlante dispuesto a armar polémica, como sucedió el lunes pasado en el desastroso debate del canal de televisión regional.

Una campaña pintoresca, mordaz y hasta cómica, pero siempre vociferando verdades, cuestionándose. Figueroa no recibió ayuda ni de contratistas ni de negociantes políticos, y en todo momento proclamó su independencia, a pesar de no tener suerte con el respaldo ciudadano.

Buenas intenciones las del hombre y buenas denuncias en su campaña honesta, pero nada de eso le sirvió para obtener la aceptación de la gente votante. Todo indica que acá siguen prevaleciendo el billete, los apoyos de políticos cuestionados y las propuestas inalcanzables para engañar incautos. Ninguna verdad de las dichas por Figueroa Clausen fue escuchada, nadie le creyó, aunque estaba contando muchas realidades sobre la política local.

Figueroa hoy no ganará. Pero su campaña, en serio o en broma, merece un cumplido. ¡Palmas!

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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