domingo 28 de agosto de 2022 - 12:00 AM

El “show” de la seguridad

El tema de la seguridad en Bucaramanga se volvió un “show”, indiscutiblemente, frente al cual la administración municipal perdió la brújula hace rato, por ahora sin soluciones a la vista. Cada vez que se recrudece la violencia en las calles, aumentan los robos y reaparece el sicariato, la mejor alternativa posible es convocar a un consejo extraordinario de seguridad y listo.

Después de las once muertes violentas en tan solo ocho días, el alcalde de la ciudad citó a un consejo extraordinario de seguridad con la presencia de todos los alcaldes del área metropolitana. Lo curioso del asunto es que Juan Carlos Cárdenas no asistió a ese consejo, enviando en su reemplazo a la secretaría del interior, Melissa Franco, la misma funcionaria a la que tan solo hace unos meses los concejales le dieron un “ultimátum” por las alarmantes cifras de inseguridad en la urbe. ¡Vaya paradoja!

Aun así se desarrolló el consejo extraordinario y las conclusiones fueron parecidas a las de siempre: aumentar los patrullajes, prohibir el parrillero, reducir el horario de rumba y hacer presencia hasta con el Ejército. Y como telón de fondo el pomposo discurso de que la seguridad es un “hecho metropolitano”.

Estamos tocando fondo en esa materia, sin duda, y lo que se ve son solo anuncios, proclamas y demás, buenas intenciones y pocos resultados, exceptuando la captura de unos atracadores esta semana. Pero la situación sigue siendo insostenible y la ciudadanía está temerosa, tiene miedo.

Ya pasaron los tres meses del “ultimátum” a la secretaria del interior y las cosas no mejoraron, están peor. Lo sabe Cárdenas, lo sabe el presidente del concejo y lo saben todos los cabildantes. ¿Y entonces? Sin desconocer que la secretaria hace lo que puede, es hora de aceptar que la delincuencia le ganó la batalla y que en esos casos es mejor retirarse con dignidad. No se trata de un puesto para la doctora Franco, nómbrenla como asesora si no le quieren pedir la renuncia, pero rescaten la seguridad de la ciudad.

Mientras tanto, llegó la hora de la rumba y la diversión con la “feria bonita”, y el alcalde y el gobernador en primera fila inaugurando las festividades en las que se invirtió mucha plata con jugosos contratos. La ciudad cayéndose y los gobernantes celebrando. ¿Cómo contradictorio, verdad?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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