domingo 20 de octubre de 2019 - 12:00 AM

El sospechoso convenio con la U. Distrital

El convenio con la universidad se firmó en julio del 2017 por un valor cercano a los $7.000 millones. Suma bastante significativa...
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Por allá al inicio del año, después de las protestas de la ciudadanía por el aumento exagerado en el recibo del impuesto predial como producto del incremento en el avalúo catastral actualizado, supimos los bumangueses que esa actualización del catastro se produjo con base en dos convenios interadministrativos firmados por la Alcaldía de Bucaramanga: un convenio con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y otro suscrito con la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas”.

El convenio con la universidad se firmó en julio del 2017 por un valor cercano a los $7.000 millones. Suma bastante significativa para una actualización catastral que no incluía todas las áreas de la ciudad.

Y luego, cuando en Bogotá reventaron las protestas estudiantiles por la corrupción y los malos manejos administrativos en la Universidad Distrital, supimos los bumangueses que en el Instituto de Extensión de esa universidad es por donde se filtran el despilfarro y el abuso de dineros públicos, siendo su exdirector el señor Wilmar Muñoz.

Cabalmente ese señor es quien ha denunciado que dentro de los actos corruptos del instituto está el convenio firmado con la administración municipal, en donde al parecer se repartieron coimas pero a funcionarios del IGAC, quienes a su vez promovieron ante la alcaldía la contratación de la universidad. Y se supo que en lo de las coimas y la gestión del contrato en Bucaramanga intervino un señor de nombre Carlos Andrés Fajardo, representante de los egresados ante el Consejo Superior Universitario ¡Vaya joyitas!

Incluso la discusión no está en la idoneidad de la universidad para la realización de la actualización catastral. Ese no es el problema. El problema es que no sabíamos de sus tentáculos de corrupción hasta para llegar a la Alcaldía de Bucaramanga.

Todavía falta mucho por investigar alrededor de este contrato. Y aunque se han detectado irregularidades por violación a los principios de la contratación estatal, falta por descubrir quiénes estuvieron detrás de la llegada de la “distrital” a Bucaramanga, para la ejecución de un convenio sospechosamente costoso, bien costoso, en donde sobraba plata para repartir.

¡Atentos a las investigaciones!

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