domingo 06 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

“La ciudad de la furia”

Entre la noche del domingo pasado y el lunes de ‘Halloween’, Bucaramanga se convirtió en la ‘Ciudad de la Furia’, tal como fue catalogada por veedores ciudadanos. Una horda de desadaptados en motocicleta se adueñó de las calles, perturbando la tranquilidad de toda la ciudadanía.

Por aquello de la celebración del ‘Día de las Brujas’, los moteros aprovecharon esa oportunidad y desde el domingo empezaron a festejar. Salieron en manada por las principales vías de la ciudad, enardecidos y furiosos, dando rienda suelta a su desorden, la estridencia y el mal gusto. Y el lunes repitieron la tarea, desde Floridablanca hasta el viaducto de la carrera novena.

Esas caravanas, en verdad, dan miedo, asustan, suponen un grave riesgo para la comunidad. Encontrarse en la calle con ese grupo de bravíos es un peligro y cualquier tropiezo con ellos, aun involuntario, puede traer nefastas consecuencias. Esa gente se volvió ingobernable. ¡Tenebroso!

Pero lo grave de todo esto no es el espíritu indómito de los ‘motonetos’. Lo grave es que ahora tienen el respaldo de las autoridades y que esas caravanas de extrovertidos podrían realizarse abiertamente en la ciudad, entre otras, con el auspicio de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga. El lunes, por lo menos, fue la propia entidad la que invitó a la ‘Caravana Motociclista Metropolitana’, dizque para disfrutar el ‘Halloween’ e integrar a las organizaciones y conductores de motos. Y al final esa integración terminó en caos, bullicio y anarquía, incluida una inesperada quema de neumáticos.

Y más grave aún, cuando por los lados de la comandancia policial se desautorizaba la realización de esas caravanas. Una absoluta falta de coordinación entre la Secretaría del Interior de Bucaramanga, la Policía y la Dirección de Tránsito, para terminar entregándole la ciudad a esa caterva motorizada con enorme riesgo para la seguridad de la sociedad. ¡Penoso!

¿A qué horas se le ocurrió al director de tránsito promover ese circuito motero? ¿En qué estaba pensando ese señor cuando dio esa autorización? ¿Y los asesores? Una equivocada y pésima decisión que le puede costar el cargo, sin contar todos los problemas de movilidad que tiene la ciudad.

Mal, muy mal ese temita de las caravanas de motos. Eso va a terminar mal, acuérdense, pues imperan el desmadre, el descontrol y la falta de autoridad.

¡Qué vulgaridad!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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