domingo 14 de junio de 2020 - 12:00 AM

La decepción del proyecto “Ocupadoor”

Todo parece indicar que esa oferta laboral no fue nada diferente a un catálogo de buenos deseos, adornado con frases ampulosas.
Escuchar este artículo

Con anuncios rimbombantes y bastante retórica, el pasado 3 de marzo la Alcaldía de Bucaramanga estaba presentando el programa “Ocupadoor”, una plataforma de empleo abierta y participativa dirigida a diferentes sectores, un ambicioso proyecto para lograr empleo por méritos y talento. ¡Una buena idea!

El alcalde Cárdenas dijo textualmente que en esa plataforma “encontrarán ofertas laborales constantemente y podrán presentar sus hojas de vida sin intermediarios”, algo así como conseguir trabajo sin palanca política; y todo porque “Bucaramanga y su Alcaldía tendrán el mejor talento de la ciudad”. ¡Vaya qué palabras tan bonitas!

Tres meses después este proyecto ya no existe, la famosa plataforma acaba de ser oficialmente suspendida y la que parecía una buena iniciativa, se quedó en veremos. Y aunque muchísima gente respondió a la convocatoria y se inscribió en el programa con la ilusión de conseguir un empleo por meritocracia, pues hubo más de 14.000 ciudadanos registrados, hoy el panorama es de frustración y desengaño.

Todo parece indicar que esa oferta laboral no fue nada diferente a un catálogo de buenos deseos, adornado con frases ampulosas. Porque a pesar de su corta duración, ni siquiera en los tres meses que duró se realizó una sola contratación a expensas de la plataforma “Ocupadoor”, ni una sola. Sin embargo, sí hubo espacio para celebrar a dedo contratos de prestación de servicios, bastantes, estando abierta todavía la iniciativa del empleo por méritos. ¡Todo un espejismo!

Por allá argumentan en la alcaldía que el problema fue el COVID-19, que tocó darle prioridad a la estructuración del trabajo en casa y que entonces se vieron forzados a interrumpir la continuidad del proceso. ¿Cuál continuidad? Si ese proceso nunca arrancó. Y si bien lo de la pandemia es una excusa admisible, nadie niega sus efectos, lo cierto es que “Ocupadoor” nació muerto y que la contratación en la alcaldía sigue estando en manos del Alcalde y sus asesores, del amiguismo y el favoritismo.

El mandatario local está en todo su derecho de gobernar con sus amigos y su gente de confianza, claro que sí, pero entonces mejor que no se pongan a ilusionar a la gente con programas de empleo “sin intermediarios” y “por méritos”, que eso es un engaño y eso no le cae bien al ciudadano. ¡Decepcionante!

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad