domingo 12 de marzo de 2023 - 12:00 AM

Miguel Angel Pedraza

La “mala” administración del aeropuerto

Esta semana en el periódico se puso sobre la mesa un tema problemático del que se habla de manera recurrente pero del cual no se conocen soluciones: la administración del aeropuerto internacional Palonegro, sus dificultades de acceso, sus deficientes servicios, el riesgo en las salidas, la propia movilidad en el lugar y un sinnúmero de incomodidades que tienen que padecer pasajeros y turistas.

A instancias de las quejas y recomendaciones formuladas por el Director Ejecutivo de Prosantander, la nota periodística centró su información en la crítica situación al arribo de los viajeros, quienes para acceder al parqueadero deben trasladarse, equipaje en mano, por rampas y lugares con lluvia o con sol, y sin una señalización adecuada. Como los particulares no pueden utilizar el túnel del sótano, la salida al segundo piso puede resultar todo un calvario, indudablemente.

Pero eso no es lo único. En realidad, los problemas inician desde la llegada al aeropuerto, en cuya vía principal siempre hay caos vehicular, unos pasajeros ingresando para viajar y otros tratando de salir. Esa vía ya se quedó corta para el alto movimiento de viajeros, pero además no cuenta con control de tráfico, uno que otro policía en el lugar y pare de contar, y algunos agentes de tránsito de Lebrija que aparecen esporádicamente.

Hay problemas también al llegar a los controles de seguridad. No siempre funcionan las dos bandas instaladas y por momentos el registro se hace insoportable. Y así sucesivamente, hasta encontrar unas salas insuficientes para la cantidad de pasajeros que se mueven en la terminal aérea. Es innegable que el denominado aeropuerto “internacional” hoy es pequeño para el alto flujo de vuelos y viajantes. ¡Hay que hacer algo!

Pero mientras se hace ese algo, la administración del aeropuerto, a cargo de la concesión “Aeropuertos de Oriente”, debe mejorar. No es posible que no sean capaces de poner orden a la llegada de los pasajeros para tomar su vuelo o a la salida después del viaje. Increíble ese paseo absurdo, esos traslados innecesarios e inseguros, increíble tanta desidia en la administración física del lugar. Se nota a leguas que hace rato no se adoptan decisiones inteligentes sino decisiones equivocadas, cada vez más incómodas y desesperantes para los usuarios.

Las inquietantes críticas de Prosantander son más que pertinentes y sobre ellas debe trabajarse desde ya. ¡Urgente!

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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