domingo 14 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

La verdadera renuncia de la directora de Tránsito

Discursos y proclamas de transparencia por un lado, pero negocios raros por el otro. ¡Preocupante y reprochable!
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La abogada Andrea Juliana Méndez no renunció voluntariamente a la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, ni tampoco porque le hubiera salido un mejor cargo en Bogotá. ¡No! El alcalde le pidió la renuncia, y obvio, a la joven funcionaria le tocó renunciar.

Cualquiera podría pensar que es una renuncia más y punto, algo propio en las dinámicas del gobierno y más aún cuando se trata de un cargo de libre nombramiento y remoción. Pero no. El caso de la abogada Méndez tiene una trastienda bastante complicada y unas marcadas diferencias con el alcalde de la ciudad y su grupo de asesores cercanos.

¿Se acuerdan de las denuncias por la presunta privatización del tránsito y la entrega del 40% de la entidad a un privado? ¿Se acuerdan de los recientes anuncios sobre la implantación de las fotomultas en la ciudad? Pues ahí radica todo el meollo del asunto: la directora Andrea Méndez no le quiso caminar a ese proyecto, jurídicamente se opuso al mismo y tampoco le vio la viabilidad financiera. Reclamó ella, correctamente, otro modelo de negocio o cuando menos que la adjudicación se hiciera a través de licitación pública.

Ahí radicó el problema. Nada de eso le gustó al alcalde ni a sus asesores, quienes se molestaron, entre otras porque se les embolataba un negocio que desde antes tenían fraguado directamente con una empresa antioqueña experta en proyectos de movilidad inteligente. La certera oposición de la señora Méndez les impidió concretar la tramoya. Y así fue, máxime cuando a través de denuncias públicas se empezaron a conocer los detalles del millonario y ventajoso negocio.

A la directora, entonces, tenían que sacarla, y por eso le pidieron la renuncia. La sacaron por obrar correcta y legalmente, o también, por impedir un torcido. ¡Vaya contradicción!

Lamentable que todo esto suceda en la administración municipal. Y preocupante que esté quedando al descubierto el manejo de una doble agenda por parte del alcalde Juan Carlos Cárdenas y su círculo de asesores, entre ellos, el enigmático Andrés Peralta y su esposa Claudia Orellana, hoy secretaria Administrativa, y también la secretaria de Hacienda, Saharay Rojas. Ellos mandan, quitan y ponen, y también quieren hacer negocios.

Discursos y proclamas de transparencia por un lado, pero negocios raros por el otro. ¡Preocupante y reprochable!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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