domingo 22 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Los enredos del Contralor

Para nadie era un secreto que Pérez Gélvez llegaba a ese alto cargo de la mano del clan “Aguilar”, convirtiéndose en el “contralor de bolsillo” del gobernador Nerthink Mauricio.
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Desde su llegada a la Contraloría General de Santander, la situación del economista Carlos Fernando Pérez Gélvez ha sido enredada y aparatosa, además de controvertida, problemática y últimamente muy cuestionada. Hay que recordar que al hombre lo pusieron ahí “a la brava”, después de conformar una terna a la medida de sus ambiciones.

Para nadie era un secreto que Pérez Gélvez llegaba a ese alto cargo de la mano del clan “Aguilar”, convirtiéndose en el “contralor de bolsillo” del gobernador Nerthink Mauricio. Le prometieron ese cargo en campaña y le cumplieron, contando con el respaldo de una mayoría de diputados.

Después de un tiempo, dicen, el contralor empezó a tener muchos problemas con varios alcaldes de la región, paradójicamente con algunos alcaldes que respaldaron en elecciones a Mauricio Aguilar. Y entonces empezaron las quejas ante el señor Gobernador y también ante el padre del mandatario, el coronel Hugo Aguilar, y por ahí se fue fracturando ese matrimonio por conveniencia.

Los alcaldes se quejaban de malos tratos, presiones indebidas, tráfico de influencias y otras irregularidades. Algunos a eso lo llaman “extorsión”, pero por ahora no existe en la Fiscalía ninguna denuncia en contra del contralor Pérez. Y para rematar, el contralor auxiliar Oscar René Durán, cuota del gobernador, duró apenas diez días en el cargo, pues cuando empezaron las diferencias fue declarado insubsistente de manera fulminante.

Miren cómo es la vida: hoy la relación entre Carlos Fernando Pérez y los Aguilar está completamente rota, hoy los Aguilar reniegan de la gestión de Pérez, ya no lo quieren en sus huestes, se arrepienten de haberlo apoyado. Y lo han dejado solo, dicen por allá, debido a las presiones indebidas ejercidas contra sus alcaldes consentidos, y debido a su arrogancia y altanería. ¡Eso dicen!

De nada le valió al señor gobernador tener “contralor de bolsillo”. Ese señor se les descarrió en medio de su afán de poder y de figuración, y en medio del repudio y el temor que ya muchos alcaldes sienten por él. De pronto uno de esos alcaldes se revienta, quién quita, y las cosas se pueden enredar más en contra de Pérez Gélvez. ¡Esa pelea amerita balcón!

APARTE: aplausos de pie para Ricardo Calderón por su premio “Simón Bolívar” al periodista del año. ¡Muy merecido!

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