domingo 13 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

¡Saqueo, saqueo, saqueo!

Esa parece ser la consiga en algunas dependencias de la Gobernación de Santander: saquear las arcas estatales, aprovechar el “cuarto de hora” a su paso por el servicio público, hacer un negocio chueco, en fin, robarle al Estado porque el Estado no tiene dolientes. Una reciente denuncia del reconocido ciudadano Emiro Arias es elocuente al respecto.

El saqueo parece ser que fue lo que inspiró la contratación realizada por el Indersantander con la “Corporación Soluciones Técnicas Agropecuarias y Ambientales”, Corporación SOTEA, una empresa que se prestó para la celebración de un contrato por cerca de $500 millones, cuyo objeto era “la implementación del programa de escuelas de especialización deportiva” dirigido a los niños del departamento, además con capacitaciones a docentes.

Las ayudas deportivas consistían en la entrega de raquetas y bolas de tenis para las nuevas generaciones. Compraron raquetas por más de $ 3.5 millones y juegos de bolas por más de $250.000, cuando en realidad los precios de esos implementos en el mercado son absolutamente inferiores. Como quien dice, aprovecharon para comprar esos elementos deportivos esquilmando al Estado, pues del presupuesto del contrato alcanzaba para obtener una buena tajada.

Ni los más grandes tenistas del mundo tienen raquetas de $ 3 millones, pero para el director del Indersantander, Pedro Carrillo, eso es posible a expensas de un contrato público. ¡Qué desfachatez!

La firma contratista “Corporación SOTEA”, la misma que se dedica a las soluciones agropecuarias y ambientales, no tiene sede en Bucaramanga ni en Santander. Opera en diferentes regiones del país como en Bogotá, Cali, Popayán, Medellín y Quibdó. Sin embargo, seguramente sí tiene un buen contacto por aquí, sobre todo en el Indersantander, y entonces se coló en la contratación para cumplir con un servicio ajeno a su verdadera especialidad.

El torcido es más que evidente: una corporación agropecuaria contratando ayudas deportivas, unas raquetas de tenis a precios elevadísimos y dos personajes corruptos, contratante y contratista, dispuestos a saquear a la Gobernación de Santander.

Y para rematar, algunas de las capacitaciones contratadas no se dictaron y a los contratistas tercerizados no les pagaron lo convenido. En ese contrato, al parecer, todo fue turbio.

Ninguna explicación parece válida, ninguna, y el silencio de la Gobernación es un silencio cómplice. Al departamento lo están saqueando unos avivatos y no pasa nada. ¡Lamentable!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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