domingo 02 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Una Asamblea acomodada

La prueba de que la cosa va a seguir funcionando igual en esa institución paquidérmica fue la elección del Contralor de Santander, en donde por mayoría se impuso la aplanadora del “clan Aguilar”
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Después de las elecciones de octubre pasado se afirmaba por los analistas que la Asamblea de Santander se había renovado notoriamente y que la politiquería tradicional iba a ser cosa del pasado. Nuevos partidos, otras caras y propuestas diferentes, sobre todo por la llegada de opciones alternativas e independientes.

¡Pura mentira! La prueba de que la cosa va a seguir funcionando igual en esa institución paquidérmica fue la elección del Contralor de Santander, en donde por mayoría se impuso la aplanadora del “clan Aguilar” para elegir en ese cargo al economista Carlos Fernando Pérez, el mismo señor al que le acomodaron impunemente su ingreso a la terna de elegibles después de la singular renuncia del abogado Pablo Díaz Barrera, el primero de la lista.

Había que meter a Pérez en la terna y lo lograron; y había que elegirlo y lo eligieron, para asegurarle un contralor de toda su confianza al gobernador Nerthik Mauricio Aguilar. No valieron de nada los reparos jurídicos ni mucho menos se tomaron la molestia de esperar la respuesta del Departamento Administrativo de la Función Pública a las consultas elevadas por algunos diputados sobre el procedimiento agotado para aceptar la renuncia de Díaz Barrera. El asunto era nombrar a Pérez para ser complacientes con las pretensiones de los Aguilar, y así obró la mayoría. ¡Nada que hacer!

Causa mucha curiosidad, eso sí, que la diputada Anabel Tarazona, de la Liga Anticorrupción de Rodolfo Hernández, hubiera votado por el candidato de la casa Aguilar. No tiene coherencia alguna que después de tantas diatribas y rabietas de Rodolfo hacia los Aguilar, precisamente señalándolos de corruptos, una de sus diputadas se ubique en ese lado. Como tampoco es coherente anunciar el voto en blanco de esa bancada a través de su director político, para después acomodarse en el bando ganador. ¡Penoso!

Y así también pasó con el diputado Camilo Alfonso Torres, del Polo Democrático, sí, del mismísimo “polo”, después de que el partido anunciara que se declaraba en oposición al gobierno de Mauricio Aguilar. ¡Qué incoherencia!

Aparte: se acabó enero y en Bucaramanga todo sigue igual en la Dirección de Tránsito, no hay nuevo director, no hay rumbo ni autoridad, y eso se nota en las calles. Empezamos mal.

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