domingo 12 de enero de 2020 - 12:00 AM

¡Una terna de cuatro!

Armaron una terna de cuatro buscando que Nerthink Mauricio pueda tener “contralor de bolsillo
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En el proceso de convocatoria pública para la elección del próximo Contralor Departamental de Santander, la Universidad Autónoma de Bucaramanga fue la entidad encargada de realizar ese proceso y como consecuencia del mismo presentó la lista definitiva de admitidos.

Agotadas las reclamaciones y consolidados los resultados, la lista definitiva en sus tres primeros lugares quedó integrada por Pablo Díaz Barrera, Hernando Medina y Edgar Higinio Villabona. Es decir, estos señores eran por derecho los integrantes de la terna que serviría a la Asamblea para elegir al contralor regional.

Sin embargo, sorpresivamente el pasado 30 de diciembre el abogado Pablo Díaz Barrera presentó ante la Asamblea de Santander “renuncia irrevocable” a su aspiración, pidiendo que su nombre fuera del excluido del concurso y que no se tuviera en cuenta en la conformación de la terna. Y ese mismo día, con mucha diligencia, la mesa directiva de la corporación encabezada por el entonces vicepresidente Alvaro Celis, aceptó la solicitud de exclusión.

Cabe preguntarse si la renuncia debió presentarla Pablo Díaz ante el órgano selector, o sea ante la universidad, y no ante la Asamblea; y además, resulta prudente preguntar si la Asamblea estaba facultada para pronunciarse sobre esa “renuncia” y si tenía competencia para aceptar la misma.

Porque si no tenía competencia, su pronunciamiento es ilegal, indudablemente, y en la terna seguiría estando Pablo Díaz.

Pero los efectos de la renuncia de Díaz Barrera van mucho más allá. Con esa renuncia se supone entonces que la terna deberá completarse con la persona que ocupó el cuarto lugar en el puntaje final, y ese cuarto lugar correspondió al doctor Carlos Fernando Pérez Gélvez, un personaje del afecto de los Aguilar, tanto del exgobernador Richard como del detenido coronel Hugo Helidoro. Cuando todo era ruina para Carlos Fernando Pérez, porque no tuvo cupo en el gabinete y estaba por fuera de la terna para contralor, “se le apareció la virgen” con la renuncia de Díaz Barrera y ahora parece ser el ungido del “clan Aguilar”. Armaron una terna de cuatro buscando que Nerthink Mauricio pueda tener “contralor de bolsillo”.

Apenas por inquietud, ¿se imaginan ustedes cuánto costó esa renuncia? Vaya uno a saber. ¡Pilas con la elección, diputados!

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