sábado 28 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Política Energética Sostenible y Sostenida 

Hoy podemos decir con satisfacción que el gobierno del presidente Iván Duque cumplió con todas las promesas de campaña que hizo para el sector energético y por las cuales fue elegido en el 2018. 

Hemos trabajado en la masificación de las fuentes de energía renovable no convencional, en la ampliación de cobertura del servicio de energía eléctrica que nos ha permitido el cierre de brechas sociales, promoviendo la inversión extranjera y consolidando al sector energético como líder y referente en la lucha contra el cambio climático. Estos objetivos los hemos alcanzado gracias al diseño de un moderno marco fiscal y regulatorio y a una política pública innovadora que incluyó nuevos y mejores incentivos para la inversión privada en renovables, la implementación de un programa de subastas que nos permitió su masificación, así como el impulso de la Ley de Transición Energética que sentó las bases para el desarrollo de las hojas de ruta del hidrógeno y de la energía eólica costa afuera como nuevas tecnologías que se integrarán a nuestra matriz. 

La Transición Energética en Colombia pasó de ser un discurso para convertirse en una realidad: multiplicamos por más de 29 veces la capacidad de generación de energía con fuentes renovables no convencionales, como el sol y el viento, alcanzando los 800 MW, que para agosto de 2018 no superaba los 28 MW. Este crecimiento se ha logrado gracias a los esfuerzos del sector privado, que ha encontrado en Colombia el ambiente perfecto para desarrollar proyectos energéticos y que se concretan en 21 granjas solares, 2 parques eólicos, 10 proyectos de autogeneración a gran escala y más de 3.000 proyectos solares de autogeneración a pequeña escala. Esfuerzos que continúan como una apuesta sostenida en el tiempo, pues al finalizar el actual período de gobierno dejaremos en construcción proyectos solares y eólicos por 3.400 MW de capacidad para seguir complementando nuestra matriz. 

Estos proyectos evitarán la emisión de 1 millón de toneladas de CO2 al año, de tal forma que mantener el compromiso del gobierno con su desarrollo es fundamental para una Colombia carbono neutral en 2050 y para que nuestra matriz energética se reafirme como una de las más limpias del mundo, con una participación de fuentes no convencionales de energía renovable cercana al 16% para el año 2023. 

La energía en el día a día de los colombianos

El compromiso del gobierno nacional también ha sido contundente en mejorar la calidad de vida de los hogares colombianos. En lo corrido del período de gobierno, un total de 80 mil familias vulnerables del país cuentan, por primera vez, con el servicio de energía eléctrica. Para asumir este compromiso hemos desplegado inversiones superiores a 1 billón de pesos provenientes del presupuesto general de la nación y del sistema general de regalías. Con estos recursos hemos garantizado que cerca de 50 mil familias hayan accedido, por primera vez, a este servicio esencial en municipios PDET, los más afectados por la violencia y las economías ilegales, y 30 mil lo hayan hecho con sistemas de energía solar.

A los colombianos que ya cuentan con acceso al servicio de energía, los hemos seguido acompañando, atendiendo sus necesidades e implementando estrategias de política pública que les permitan seguir contando con un servicio de calidad. Las empresas prestadoras del servicio público de energía eléctrica han hecho cuantiosas inversiones en los últimos cuatro años que han permitido mejorar los indicadores de calidad reduciendo la duración y la frecuencia de las interrupciones del servicio, pasando de un indicador anual de 41,2 horas sin servicio a nivel nacional en 2019, a 32,97 horas en 2020 y a 28,79 horas en 2021 lo cual supone una mejoría superior al 30%, según los reportes de la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía - Asocodis.  

Adicionalmente, con inversiones que ascienden a los 2,6 billones de pesos en los últimos 4 años, las más altas desde que se estableció el “Plan 5 Caribe” en 2015 para mejorar la confiabilidad del sistema de energía eléctrica en la Costa Atlántica, y con la solución estructural que culminó en la creación de Air-e y Afinia para garantizar la prestación del servicio de energía y el mejoramiento de la infraestructura eléctrica en la región Caribe, garantizamos la continuidad y la confiabilidad de este servicio a más de 2,7 millones de hogares colombianos ubicados en los 7 departamentos de esta región del país que incrementa su demanda a una tasa de aproximadamente un 4,2% anual, la más alta de todo el territorio nacional.

Para las familias que todavía cocinan con leña o con combustibles altamente contaminantes y perjudiciales para la salud humana, hemos desarrollado diferentes estrategias como el plan de sustitución por gas licuado de petróleo (GLP) en cilindros, la cofinanciación con recursos públicos de proyectos de GLP por redes y el uso de subsidios para GLP. Con estos mecanismos, hoy podemos decir que hemos logrado que cerca de 70 mil hogares colombianos cocinen por primera vez con un combustible mucho más limpio y que es fundamental para garantizar una transición energética justa y sostenible.

Gracias también al apoyo que damos desde el gobierno nacional a los proyectos que estructuran los gobiernos locales en conjunto con los prestadores del servicio, hemos conectado 1,3 millones de familias al servicio de gas combustible por redes. Esto significa que hoy tenemos un incremento de 14,2% en la cobertura de este servicio público, que no solo genera impactos positivos al medio ambiente por ser un combustible de bajas emisiones, sino que también mejora la salud de las familias que lo usan, pues reduce las emisiones de CO2 de entre 30% y 50% y el material particulado en casi 100% respecto de otros combustibles como la leña, la gasolina, el kerosene y otros residuos sólidos. 

Los hidrocarburos son el motor de nuestra economía y garantía de seguridad energética

Los hidrocarburos son fundamentales para la estabilidad fiscal de nuestro país. Representan el 9.5% de los ingresos corrientes de la Nación, el 35,3% de la inversión extranjera directa que recibe Colombia, 2,8% del PIB y más de 7 billones de pesos en regalías que van directo a mejorar la vida de los colombianos que habitan en las regiones, con proyectos de servicios públicos, vías, salud y educación que serían inviables sin la exploración y explotación del petróleo y el gas.

Después de cinco años sin firmar contratos de exploración y producción de hidrocarburos durante el período 2013 a 2018, el gobierno del presidente Iván Duque se comprometió con la reactivación del sector. En lo corrido del período de gobierno se han suscrito 69 nuevos contratos, producto de cuatro rondas competitivas entre 2019 y 2021, de los cuales 60 se encuentran en yacimientos continentales y 9 costa afuera, que atraerán al país inversiones estimadas en más de 3 mil millones de dólares.

No es viable asegurar el futuro energético de Colombia con los discursos populistas que prohíben y estigmatizan los hidrocarburos. Su desarrollo hacia el futuro debe partir de considerar su papel fundamental para la seguridad energética, para alcanzar los objetivos de la transición y para seguir fortaleciendo nuestra economía, en diálogo permanente con las regiones y con las comunidades que se benefician de los empleos y de las inversiones de la industria.

De esta forma, cumpliendo con las recomendaciones que realizó la comisión de expertos independientes sobre Yacimientos No Convencionales (YNC), se definió la estructura normativa para adelantar los Proyectos Piloto de Investigación Integral (PPII) sobre fracking. Este avance nos ha permitido generar el conocimiento para su exploración y potencial explotación y discutir como sociedad temas fundamentales para el futuro del país como son su sostenibilidad y seguridad energética y los impactos en el medio ambiente. Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos - ANH, de considerarse viable la exploración y explotación comercial de los YNC, las reservas de crudo se podrán ampliar de 7,6 años hasta un rango entre 8 y 22 años y las reservas de gas podrían incrementar de 8 años hasta un rango entre 35 y 50 años. 

Y conscientes de que el sector de hidrocarburos debe ser parte de la transición energética del país y responsable con los compromisos que hemos asumido con el medio ambiente, hemos fortalecido y apoyado la transformación de Ecopetrol, la empresa de energía de todos los colombianos, en el mayor autogenerador de energía eléctrica en Colombia a partir de fuentes renovables con una capacidad instalada de 43 MW y que se convertirán en más de 400 MW al cierre de 2023. Expedimos la reglamentación para disminuir las emisiones fugitivas y evitar la quema y venteo de gas en las operaciones de explotación petrolera, lo cual está en línea con la iniciativa Global Methane Pledge que suscribió nuestro gobierno en el marco de la COP26 para reducir las emisiones globales de metano, al menos en un 30 por ciento, desde los niveles de 2020 para 2030

Con todo lo anterior queda demostrado que en la política pública energética se avanza con hechos y con paso firme. Le dejamos a Colombia un sector fortalecido, con las bases para seguir desarrollando su enorme potencial y listo para asumir el compromiso que tenemos como humanidad para contrarrestar los efectos del cambio climático. Tomar otro camino no parece viable, reconocer los avances y soportarse en ellos es necesario para afrontar los nuevos retos que en materia energética tiene nuestro país.

MIGUEL LOTERO
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