martes 15 de enero de 2019 - 12:00 AM

Ordenar, desechar, regalar

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Enero es el mes de empezar con los propósitos del año. Por mi parte, empecé con arreglar el closet. No es nada fácil para mí ordenar y menos deshacerme de las cosas que tengo porque todo me gusta, me lo he ganado o me lo han regalado con mucho cariño. Soy medio acumuladora. Y también ‘aspiracional’: aspiro a ponerme muchas cosas que antes me quedaban y ya no me quedan. Para rematar soy sentimental: esto me lo regalo tal, con esto tuve suerte, esto lo compré en un viaje genial. Y así, me llené de cosas que ya no usaba, porque no me quedaban o simplemente no las veía.

Pero esta vez lo logré. Saqué cinco bolsas llenitas de cosas buenas para regalar. Para que otros disfruten. Y mi closet me saca sonrisas. Hoy pude sacar la ropa sin escarbar, todo está a la vista. Para los que quieran saber cómo hice, usé el método de la japonesa Marie Kondo. Búsquenla en Youtube, Netflix, Google, con su libro. Me gustó. Tiene cosas que van con mi personalidad y es buscar energías, dar las gracias, ofrecer. Eso de agradecer por prendas que me dieron felicidad pero ya no, me pareció divertido y me ayudó a salir de cosas que antes no las hubiera sacado ni “por el chiras”.

Pero también me hizo pensar que uno debería hacer eso con la vida. Hay gente que nos dio felicidad, pero ya no. Dar las gracias, y seguir adelante. No quedarnos en relaciones malsanas que lo único que hacen es no dejarnos avanzar. En la vida no se llamaría limpiar el closet, sino limpiar el alma. Algo de resiliencia. Esa palabra tan desgastada pero tan fuerte. Es desechar lo que nos hace daño para tomar una actitud positiva, dejar ir, tomar lo bueno y seguir adelante.

Mujeres increíbles que se quedan en amores que ya no fueron, que las maltratan espiritual o intelectualmente, que no las dejan volar o crecer. Hay que dar las gracias por lo vivido, echarlos en una bolsa y decirles adiós para que el corazoncito esté limpio y llegue el que debe ser. O sino llega, por lo menos hay un ser humano libre, feliz, solo, enamorado de su ser y dispuesto a vivir. Así como mi closet: limpiecito, listo para recibir cosas buenas o sino para disfrutar las que ya tengo. Esto vale con amigos, trabajo y todas las personas que nos rodean.

Parece que no tuviera mucho que ver lo uno con lo otro. Pero haga el ejercicio y seguro al final del año, no solo tendrá el closet que quiere, sino también los amigos, los amores, el trabajo y una sonrisa que lo hará sentir satisfecho por todo lo que ha logrado por usted.

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