Publicado por: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Gustavo Petro sabía que serían muchos los retos a su llegada a la Alcaldía de Bogotá. Enfrentaría las mafias apropiadas de presupuestos y contratos oficiales con mandos medios y habilidades para sesgar y adjudicar con descaro y cinismo.
Para ordenar la casa era inevitable tocar poderosos con anuencias celestiales, para hacer y deshacer con el territorio y la capital de todos. Se le critica por no emplear el lenguaje de los tibios; él va al grano.
Pongamos en balance aciertos y errores de la gestión de Petro: con crisis y todo logró enfrentar los monopolios de las basuras logrando reducir la tarifa; ordena la revisión del Plan de Ordenamiento
Zonal del Norte (POZ) y el trazado de la Autopista Longitudinal Occidental (ALO) con tramos que afectarían los humedales de Torca y proyectada para satisfacer no la problemática de movilidad sino pretensiones de inversionistas inmobiliarios; logra reducir las “intocables” tarifas de Transmilenio; ordena controles a la venta de agua en bloque arriba de “La Caro”, para poner freno al crecimiento desbordado de La Sabana; afronta la revisión de contratos leoninos como el de las ambulancias, crea el frente anticorrupción en Hospitales y la EPS distrital, enfrenta al gobierno central haciendo respetar la territorialidad; acaba las corridas de toros en la Santa María, controla el porte de armas, abre el Campín para actos culturales, garantiza el mínimo vital de agua para 617 mil familias estratos 1 y 2, crea siete centros para la atención de 450 mil víctimas, dispone Wi-Fi gratuito en 10 sectores de Bogotá.
Cualquier parecido con situaciones y problemas de otras ciudad del país no es mera coincidencia. Para la reflexión de quienes elegimos mal.
Nunca será fácil enfrentar el poder que todo lo compra y corrompe. Ad portas de elecciones, deberemos escoger bien. Si existen localmente candidatos dispuestos a asumir los riesgos de Petro: un paso al frente.










